La intervención duró veinte horas y continuaba ayer con el proceso de reconstrucción de los cráneos
Los médicos consiguen separar con éxito a las dos hermanas siamesas
Las hermanas siamesas guatemaltecas María Teresa y María de Jesús Queij Álvarez, que estaban unidas por el cráneo, fueron separadas ayer con éxit

Las niñas, momentos antes de entrar en el quirófano
Los cerebros de las niñas eran independientes, pero compartían varias venas y arterias que los irrigan, de modo que la parte más delicada de la operación ha sido separar y preservar esas venas sin dejar sin riego a ninguno de los dos cerebros. Según declaró a la CNN un estudiante de medicina que participó en la operación, Houman Hemmati, en el momento en que las siamesas fueron separadas por primera vez en sus vidas, todos los presentes comenzaron a «aplaudir y gritar», y después se pararon a mirar lo que habían conseguido. «Es milagroso», dijo. Hemmati informó que una de las niñas había perdido mucha sangre, aunque estaba recibiendo transfusiones y la situación estaba controlada ya que «no se han presentado complicaciones graves que no hayan sido previstas». Las siamesas entraron en la sala de operaciones a las 8 de la mañana del lunes hora local (5 de la tarde en España), pero la intervención no comenzó hasta 6 horas después, debido a la complicada preparación necesaria para la operación. A las 17.00 horas (02.00 de la madrugada en España) ya habían conseguido extraer la parte del cráneo que compartían las siamesas y comenzó el proceso de separación de los cerebros y sus sistemas de irrigación. Este proceso ya ha concluido y ayer se trabajaba en la reconstrucción de los cráneos ya separados. El coste de la operación será pagado por una ONG, se espera que ascienda a 1,5 millones de dólares. Los médicos del hospital de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) no cobran por la operación, al haber donado sus servicios para este caso. La operación continúa «La intervención continúa. No sabemos cuanto tiempo necesitarán», dijo ayer a la prensa el portavoz del hospital de la Universidad de Carolina, Dan Page. «El que la operación dure más de lo previsto es interpretado como una buena señal, dentro del «optimismo cauteloso» que rodea la intervención, según el director del centro médico, Michael Karpf. «El médico me ha dicho que todo va bien», señaló el padre de las niñas, Wenceslao Quiej.