Julia Navarro A LA ÚLTIMA

El candidato y los «candidatos»

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León

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El PSOE inicia el curso político tomando la iniciativa. Y es que han dejado descolocados a los populares anunciando la celebración de primarias para elegir a su candidato a presidente de Gobierno. En este caso la convocatoria de primarias tiene más de formal que de real, porque es difícil imaginar otro candidato que el secretario general. Han pasado dos años desde que Rodríguez Zapatero fuera elegido secretario general, y en dos años se ha consolidado como líder de su partido, y hoy por hoy nadie le cuestiona. Es caballo ganador y todos los esfuerzos de la familia socialista se van a concentrar en que Zapatero y su equipo lleguen a La Moncloa. Pero la decisión de los socialistas tiene un efecto provocador en casa ajena, es decir en el PP, porque los populares aún no tienen candidato. Desde el PP se insiste en que lo elegirán en el momento oportuno que cifran en el otoño de 2003 pero a nadie se le escapa, tampoco a los dirigentes populares, que para ese momento falta demasiado tiempo y en esta cuestión el tiempo corre en su contra. La situación al día de hoy es que el PSOE tiene un buen candidato para competir por la presidencia del Gobierno, mientras que en el PP empiezan a aflorar problemas precisamente por el exceso de candidatos. Y es que por más que Javier Arenas en su calidad de secretario general del PP asegure que los candidatos se llevan de maravilla, lo cierto es que los partidarios de unos y de otros se van moviendo, van tomando posiciones, e intentan con más o menos sutileza minar las del contrario. Hasta el otoño del 2003, los ciudadanos van a ver al candidato del PSOE, a José Luis Rodríguez Zapatero, al que pueden visualizar, sin sombras, como presidente del Gobierno. Mientras que el PP enseñará un montón de candidatos, que así las cosas, es tanto como no tener ninguno. Sería casi inevitable que, si en el PP deciden quién sucede a Aznar, sean muchos los que estén más atentos a lo que dice el sucesor que a lo que quiere el presidente, simplemente porque el uno será futuro y el otro ya empieza a ser pasado. O sea que si Aznar designa ya candidato, malo, y si no lo designa, peor, es lo que vienen a decir los populares para explicar la incertidumbre que reina en sus filas. Por lo pronto el PSOE inicia el curso político apuntándose un tanto.

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