Promocionar la salud
Septiembre es el mes de los proyectos, de los retos, de la planificación de nuevas rutinas o el regreso a las antiguas. Nos vamos despidiendo de los días largos, de la apacible rutina estival, de ese modo de ser liviano con el que el verano nos conquista.
A modo de retorno empieza un nuevo curso personal. Dentro de las nuevas iniciativas es bueno preguntarse si le damos cabida en esa agenda a nuestra salud; si en nuestra rutina dejamos espacio al ejercicio, a las dietas saludables, a la realización de actividades intelectuales, al propósito de no dejar pasar nuestra visita al médico y utilizar los programas de prevención del cáncer, a cumplir los programas de vacunación, etc.
¿Es la promoción de la salud un objetivo personal?
Mi propósito en este pequeño texto es hablar de la promoción de la salud como uno de los objetivos más necesarios. Un objetivo que es absolutamente personal. Asumir esa responsabilidad sobre la salud (personal y comunitaria) es invertir en calidad de vida. No podemos aceptar el otro lado de esta moneda: no debemos esperar a que nos curen cuando ya hayamos enfermado. El coste de esta decisión es siempre perder calidad y/o esperanza de vida.
Al planificar nuestra agenda debemos implementar actividades para la promoción de la salud. El diagnóstico de una enfermedad es una de las circunstancias que más trastoca la vida de las personas; evitemos pues aquellas que pueden ser eludibles.
Empezamos un nuevo curso (escolar y personal), pongamos desde ahora como prioridad la promoción de nuestra salud. Quiero recordar especialmente, a raíz de los años de pandemia que estamos atravesando, lo necesario que es estar bien vacunado contra la covid19. Las vacunas funcionan y están salvando la vida de muchísimas personas. Junto a ellas, lo que más promociona la salud es el sentido común. No bajemos la guardia, porque lo cierto es que aún nos queda camino por recorrer.
Sed responsables desde ya, desde este mes de septiembre que trae nuevos proyectos. Que nunca nuestra falta de responsabilidad tenga un recorte en nuestra salud, en nuestra calidad de vida o en el número de instantes felices que nos quedan por vivir. La vida es un don, cuídala.