Diario de León

Los cuerpos de Genara y José como muestra de la tortura de la enfermedad en las cárceles

Ana Gaitero
León

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Las enfermedades que los represaliados del franquismo contrajeron en la cárcel y minaron su salud o les provocaron la muerte fueron ayer objeto de una comunicación en el XI Encuentro Internacional de Investigaciones sobre el Franquismo. Genara Fernández García y José Almena Castro, dos víctimas cuyos restos fueron exhumados en el cementerio de León en 2019 y 2020, sirvieron de ejemplos al trabajo interdisciplinar presentado por Ana Cristina Rodríguez Guerra, especialista en Historia, y Laura González-Garrido, del área de Antropología.

Genara Fernández García, maestra de Cirujales que fue apartada del Magisterio desde el comienzo de la Guerra, fue ejecutada el 4 de abril de 1941 tras ser condenada a muerte por difundir pasquines antifascistas, pero entre 1939 y 1941 pasa por tres prisiones, las de León, Santa Cruz de Tenerife y Valladolid, desde donde fue retornada para el cumplimiento de la condena ante el pelotón de fusilamiento en Puente Castro.

El examen forense que realizó Laura González-Garrido determinó que la maestra de 39 años había muerto con sinusitis crónica, concha bullosa y otitis media. José Almena Castro también padeció una sinusitis crónica más leve, y falleció a causa de la tuberculosis. Este joven originario de Chillón y que pertenecía a la Falange ingresó con 21 años en la prisión provincial de León en 1941 y murió en 1943.

«Los castigos físicos tuvieron especial relevancia en las cárceles franquistas», explicó Ana Cristina Rodríguez. «La humillación, la vejación y las torturas «estaban encaminados a producir «dolor en los cuerpos de la víctimas», como una suerte de ritual para «expiar pecados y convertirlos en sujetos aceptables». Todo este aparato represor «producía una deshumanización total de las víctimas». La historiadora mencionó diversos tipos de torturas como las horas que pasaban las presas en el patio de la prisión provincial contmplando los aperos que se usaban para montar la soga. Una cárcel en la que la ejecución por garrote vil también está ampliamente documentada en este periodo aplicada a rerresaliados como Generoso Balbuena,

Los cuerpos de Genara y José pudieron ser exhumados debido a que familiares o amigos pagaron una tumba en el cementerio civil y no fueron a parar a la fosa común donde se encuentran más de un millar de personas ejecutadas entre 1936 y los años 40 en Puente Castro por la represión que sucedió al golpe y a la Guerra Civil. En las conclusiones, los profesores Jorge Martínez y Jesús Castrillo animaron a los jóvenes investigadores a explorar la historia de las instituciones de control, aunque admitieron la dificultad por la falta de acceso a archivos policiales.

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