Miró: mito poético

DF19P8F1-12-31-47-5.jpg
dl
Joan Miró. La realidad absoluta. Paris, 1920-1945, actualmente en el Gughenheim, es una exposición que explora la trayectoria de uno de los artistas más relevantes del siglo XX entre los años 1920 y 1945. El comienzo de este periodo fundamental en la obra de Miró lo marca la fecha de su primer viaje a París, una ciudad clave en su obra y su biografía, y lo cierra el año en el que, después de haber realizado sus Constelaciones (1940-1941) y tras unos años en los que apenas pinta, Miró crea una gran serie de obras sobre fondo blanco que consolidan su lenguaje de signos flotantes sobre fondos ambiguos. En los 25 años de carrera que abarca esta exposición hay una ebullición constante de nuevas ideas, que van del realismo mágico de sus inicios hasta el lenguaje de signos constelados. En esta transformación se hace evidente el interés de Miró por el arte prehistórico, incluidas las pinturas rupestres, petroglifos y estatuillas, fascinación que confirma él mismo en sus cuadernos de notas, donde declara su voluntad de regresar a los albores del arte y recuperar su sentido espiritual originario. La obra de Joan Miró (Barcelona 1893- Palma 1983) es admirada por sus innovaciones formales, desarrolladas en el contexto de las primeras vanguardias, sobre todo el Dadaísmo y el Surrealismo, y se le considera asimismo un precursor del Expresionismo Abstracto. Algunas de sus ideas, como las que se refieren al “asesinato de la pintura”, proclamadas en un momento, a finales de los años veinte, en el que Miró no deja de pintar, siguen intrigando.
La obra de Miró constituye un proyecto mito-poético ejemplar, una constante transformación de la experiencia vivida en arte. Miró rechaza la idea de la abstracción pura.