El futuro llega en coche eléctrico, en tren y en bici
La ley de movilidad sostenible, interrumpida por el adelanto electoral, es una asignatura pendiente del próximo Gobierno

El primer autobús eléctrico se presentó en León en 2007. MAITE DE DIEGO
En el último siglo y medio se ha producido una revolución en la movilidad humana. Desde la doma de los caballos y animales de tiro, la invención de la rueda y el inicio de la navegación no se había asistido a un cambio tan radical en la forma de moverse hasta que llegan el ferrocarril, el coche, la aviación y la carrera espacial.
Los nuevos medios de transporte, tanto de mercancías como de personas, rompieron los límites del espacio y el tiempo. Y también han contribuido a agotar los recursos energéticos fósiles y a contaminar el planeta. En apenas un siglo se pasó del primer viaje ferroviario entre Barcelona y Mataró (1848) en España a la llega del ser humano a la Luna (1969) de la expedición estadounidense del Apolo 11, con el comandante Neil Armstrong y el piloto Edwin F. Aldrin al frente.
La movilidad se ha convertido en un derecho y el planeta pide un respiro para que su impacto sea asimilable. La globalización basada en el traslado permanente de grandes masas de gente y mercancías desde lugares lejanos está en cuestión.
Tanto en la Unión Europea como en España el transporte es el sector con mayor consumo energético, con un 31,0% de la energía final consumida en los países de la UE-28, y un porcentaje aún mayor en España, donde en 2018 se alcanzó una participación del 39,7%.
La ley de Movilidad Sostenible es la herramienta con la que en España se pretende afrontar los retos del presente para el futuro. El adelanto ha dejado su tramitación, en fase de enmiendas, en dique seco.
Los cuatro pilares de esta ley son el reconocimiento de la movilidad como un derecho social y un factor de cohesión comunitaria; la descarbonización del sector y la reducción de emisiones contaminantes para mejorar la calidad del aire en grandes ciudades; la innovación y digitalización del sistema, para lo que se contemplaba la creación de una gran base de datos que permitiera mejorar la planificación de infraestructuras; y optimizar el gasto en transporte y movilidad, incluyendo herramientas que incentiven el peso de la participación pública y la transparencia en este plan.
Los grupos han pedido más garantías en la financiación de la red de transporte público en las ciudades y primar el transporte intermodal que deje menos huella de carbono. La norma abre el melón de las concesiones de transporte regular que son antiquísimas.
En el plazo de un año desde su entrada en vigor se debe aprobar en el Consejo de Ministros el nuevo mapa concesional, que incluirá la relación de todos los servicios de transporte público regular de personas de uso general por carretera de ámbito estatal y en el plazo de dos años deberán estar adjudicados los contratos de concesión de servicios de todas las concesiones estatales incluidas en aquél. Otra de las enmiendas quiere asegurar que esta revisión de las concesiones no suponga merma o supresión de servicios ni tampoco eliminación de las paradas.
La Ley 7/21 de Cambio Climático y Transición Energética, aprobada por el Gobierno en 2021, obliga a los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes -y las localidades de más de 20.000 habitantes con un alto grado de contaminación- a contar, antes de 2023, con una Zona de Bajas Emisiones. Sin embargo, sólo 17 ciudades de las 149 que deben tenerlas las han habilitado o tienen previsto hacerlo antes de final de año.
En Castilla y León, la movilidad ha tomado cuerpo dando nombre a una nueva consejería. Su titular, María González Corral, lamentaba en su comparenciencia en las Cortes que las carreteras hubieran quedado fuera de los fondos de ayuda Next Generation, culpando al Gobierno de no haberlas incluido.
«La única línea de ayuda en materia de carreteras financiable con fondos Next Generation estáasociada al Plan de Choque de Movilidad Sostenible, Segura y Conectada en Entornos Urbanos y Metropolitanos, relativa a actuaciones en pistas ciclistas, asociadas a la movilidad sostenible en municipios de más de 50.000 habitantes», señaló Corral.
González Corral ha manifestado recientemente que su departamento trabaja con el Ministerio de Transportes para que se creen las «sinergias» necesarias con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, para que los mapas de transporte autonómico y estatal «beneficien a todos los ciudadanos».El coche eléctrico, la bici y el tren, además de los desplazamientos a pie, son los ejes sobre los que discurren las medidas para reducir la presencia del coche en las ciudades y transporte por carretera.
Las nuevas generaciones se acostumbran al coche compartido a través de plataformas como Bla Bla Car, y la bici, al igual que los patinetes, ocupa cada día más espacio en el tráfico rodado de las ciudades que se enfrentan a nuevos retos de diseño y ordenación vial.
Desde la restauración de ríos hasta el impulso de ejes verdes y bosques urbanos son algunas de las medidas desplegadas por las ciudades para recuperar la flora y la fauna de espacios tradicionalmente naturales, conquistados por el hormigón típico de un urbanismo de décadas anteriores no sostenible.
Las zonas verdes ganan espacio al hormigón para hacer entornos más saludables y favorecer los desplazamientos a pie, en distancias cortas, tanto para ir al trabajo como para colectivos como escolares para que tengan más autonomía para ir andando al colegio en condiciones seguras.
La nueva movilidad apunta a nuevas formas de vida en las que la aviación y el transporte marítimo siguen siendo las dos grandes incógnitas para plantear alternativas. aunque el mayor consumo energético se da en el transporte por carretera.
Adrián Almazán y Luis González Reyes, autores del libro Decrecimiento. Del qué al cómo , señalan que urge una transformación importante del transporte, «no basta con la electrificación»; es necesario «reducir la movilidad de mercancías y centrar la movilidad de las personas en el transporte público y colectivo». El coche eléctrico es una opción pero no una solución. Detrás de la fabricación de un coche eléctrico también hay un proceso contaminante, apuntan desde Ecologistas en Acción.
En Castilla y León, tres de cada diez conductores tienen previsto adquirir un coche eléctrico cuando tengan que cambiar de vehículo. El aumento de este parque móvil supone además la demanda de nuevas infraestructuras para su recarga energética.
Actualmente, ya hay contabilizados en la provincia de León un total de 130 puntos para la recarga de estos vehículos eléctricos e híbridos. Un total de 19 de los 130 cargadores se añadieron en los últimos seis meses y 54 se añadieron en los últimos 12 meses.