San Froilán alza al pueblo de León
La romería se reivindica como

Los pendones volverán a izarse frente al altar que presidirá la misa de campaña en el humilladero de La Virgen del Camino. FERNANDO OTERO
San Froilán llama a los pueblos para reivindicarse como la gran fiesta de León. La cita que mejor representa la esencia de una tierra orgullosa de su herencia, enriquecida en la diversidad de las comarcas que se hermanan para procesionar sobre las huellas de sus antepasados, convoca a miles de personas para renovar los votos de su fidelidad a las tradiciones. Con el humilladero de La Virgen del Camino como escenario, en la campa sobre la que se levantó el santuario que honra la aparición de la patrona de la Región Leonesa, la romería en la que se funden todas escenifica de nuevo este jueves la comunión de los leoneses alrededor de los ritos que dan sentido a la comunidad.
La fiesta de León convoca desde primera hora a los fieles disciplinados para cumplir con la subida a pie hasta el santuario. El paso lo marcarán los 370 pendones, pendonetas y estandartes, herederos de las enseñas que ondearon los leoneses desde la Edad Media, y el medio centenar de carros engalanados a los que se suben los pueblos para mostrar la riqueza de su huerta y el ajuar de sus antepasados. A su zaga caminarán los miles de leoneses que hoy renovarán los votos de sus padres, antes de sus abuelos, ante el altar de campaña en el que los grupos de bailes regionales harán sus ofrendas a San Froilán, pero sobre todo a La Virgen del Camino, para que extienda el manto de protección sobre sus hijos.
La convocatoria se alimentará con la repetición de las costumbres que la identifican: las avellanas con las que pedir perdón a los que se quedaron en casa, la morcilla y el pulpo que compartir en las tascas y bares repartidos por La Virgen del Camino... Pero con mayor empeño que ninguna, la voluntad de reivindicar la identidad del pueblo de León que se alza en San Froilán.