COMO FACTOR DEL CALENTAMIENTO
El CSIC busca fugas de metano en la Antártida
Hay unas 24 gigatoneladas de carbono, equivalentes a dos años de emisiones de origen humano

Imagen de una expedición a la Antártida.
El estudio de las fugas de gas metano en el océano Austral, que son un resultado del cambio climático y pueden influir en su aceleración, es el objetivo de un equipo científico español que este miércoles comienza su viaje hacia la Antártida para embarcar en el buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa.
El proyecto Iceflame, liderado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), buscará y caracterizará fugas de metano, que están vinculadas a cómo responden los depósitos de ese gas en estado sólido al retroceso de los glaciares. Las 26 personas a bordo del Sarmiento de Gamboa recogerán datos del fondo oceánico utilizando sondas sísmicas y muestras de sedimento, a profundidades que van desde los 500 hasta los 4.000 metros, con el objetivo de localizar posibles fugas.
El metano es un gas de efecto invernadero que genera entre 20 y 40 veces más calentamiento global que el dióxido de carbono y se acumuló por última vez de forma masiva en el fondo marino antártico en forma helada (hidratos de metano) durante el último periodo glaciar, hace 20.000 años.
Hasta ahora, nadie ha estudiado con detalle cómo esos depósitos están reaccionando al retroceso glaciar causado por el calentamiento global, indica el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Los hidratos de metano son sólidos cristalinos de aspecto similar al hielo y muy vulnerables a los cambios asociados al calentamiento. En la Antártica se estima que hay unas 24 gigatoneladas de carbono acumuladas en los hidratos de metano, equivalentes a dos años de emisiones de CO2 de origen humano.