CICLO LA MAR OCÉANA
El galeón y un héroe berciano en los mares del sur
Guillermo Nicieza participa en el ciclo ‘Travesías de la mar Océana’ con una charla sobre el barco agalerado que revolucionó la navegación y copiaron todas las potencias durante dos siglos

Monumento a Álvaro de Mendaña en Congosto.
Corría la mitad del siglo XVI, con las Américas recién descubiertas, cuando el capitán general de la flota cantábrica, Álvaro de Bazán, patentó un nuevo barco que revolucionó la navegación. El 25 de enero de 1550, en Valladolid, se registró la propiedad intelectual del galeón agalerado. Felipe II concedió a su creador los privilegios reales para construirlo y surtir a las armadas de su jurisdicción.
Fue el comienzo de una etapa dorada para un barco español que ganaba velocidad por el mar Océano, como se conocía entonces al Atlántico, y tenía la ventaja de su versatildad, pues podía ser usado tanto como barco de guerra como en las flotas comerciales de la época. El resultado fue tan espectacular que todas las potencias europeas copiaron el modelo y, en muchos casos, como fue el holandés, lo mejoraron.
Guillermo Nicieza, investigador y divulgador de la historia naval de España, desgrana esta tarde en León la aventura del galeón como barco genuinamente español. Este escritor participa en el ciclo de conferencias ‘Travesías de la mar Océana’ que organiza la Asociación Leonesa Héroes de Cavite (a las 19.00 horas en la Sala de Bendita Locura Producciones. C/ Juan Madrazo, 5 de León).

Durante doscientos años, los galeones fueron los dueños de la mar. Tras el apogeo de la galera bizantina en la época y la nao del norte de Europa, el galeón agalerado con remos aporta un mayor tamaño y una tecnología que le permite navegar hasta alcanzar los siete nudos. Otra mejora es que el barco se pudo perforar para las patas de los cañones. Solo los primeros galeones tuvieron remeros.
«En 200 años lo adoptan todas las potencias», asegura Guillermo Nicieza. El galeón se convirtió en «el mejor medio de transporte de la época». Un tiempo que estuvo marcado por el descubrimiento de nuevas rutas marítimas y en el que las guerras también se desarrollaban en alta mar para obtener su dominio.
Los galeones se fabricaron primero de pino y después se introdujo el roble. Hasta que, en el siglo XVII, en el gran astillero de La Habana se empiezan a usar maderas americanas «muy buenas para evitar la corrosión». La flota de Indias, que desde 1543 realizaba dos rutas anuales, se surtió de estos barcos. También la flota del tesoro, que transportaba el oro de México a Perú, llegó a contar hasta con un centenar de galeones. Ante la limitación de viajes comerciales de algunas rutas llegó a haber galeones de tamaño gigantesco, de hasta 2.000 toneladas «para poder pasar todas las mercancías».
El ajetreo comercial en los mares llevó los maravedíes y el real a China, donde circulaba como moneda corriente y llegó a instaurar el patrón plata de la que España se surtía en el Potosí y otros lugares de América.
Guillermo Nicieza calcuba que en 50 años se pudieron construir más de 300 galeones. Para cada unidad se necesitaban unos dos años. Los carpinteros de ribera de la cornisa cantábrica fueron los artesanos que se ocuparon de su construcción en toda la cornisa cantábrica.

Un galeón español en un grabado.
«Son fuertes y buenos navíos», afirmó Juan Martínez de Recalde sobre este barco en el que se abrieron vanos para los cañones incluso en las flotas comerciales, para garantizar la seguridad, siempre comprometida por el piraterismo, en la navegación. «Se puso tan de moda porque era polivalente», comenta Nicieza.
La Ruta del Tornaviaje figura entre las más importantes descubiertas gracias al auge del galeón. Este camino desde Filipinas a las Américas a través del Pacífico ahorraba un mes de navegación respecto a la tradicional. El hallazgo de la corriente de Kuroshio en Japón fue determinante.
También es significativo el descubrimiento de las Islas Marquesas y Salomón a finales del siglo XVI por el navegante berciano Álvaro de Mendaña, nacido en Congosto en 1541 y fallecido en las islas Salomón en 1595. Una vida corta pero intensa la de este navegante, cuya esposa, Isabel de Barreto, es la primera mujer almirante de la historia.
La famosa y maldita Armada Invencible, con la que Felipe II planeó invadir Inglaterra, se surtió de estos galeones. Este monarca, que se casó con Ana de Inglaterra, planeó hacer el viaje para el desposamiento en un galeón pero las reticencias de los británicos hizo que desistiera. «España invirtió muchísimo y casi todas sus armadas llevaban galeones», apostilla.
La tradición marinera fue la ‘culpable’, antes de que se inventara el galeón, del descubrimiento de América. «Durante la época de los Reyes Católicos hubo mucha inversión en formación marinera y navíos», señala Nicieza al recordar que la Armada de Castilla se crea para la reconquista de Sevilla y no menor era la armada de Fernando de Aragón. «España nace de dos potencias navales», concluye sobre la unión posterior de los reinos.
Guillermo Nicieza está a punto de publicar su libro dedicado a los grandes almirantes del siglo XVI y XVII, un friso de la historia en el que figuran nombres como el del legendario Ponce de León (1460-1521)que como su apellido indica tiene origen leonés, aunque se cree que nació en Santervás de Campos (ahora Valladolid).

Monumento a Ponce de León en Santervás de Campos.
«Ponce de León se hizo famoso por el mito de que fue en busca del elixir de la eterna juventud a la Florida, aunque no es cierto que esto fuera así», asegura el investigador. El hecho de que no encontrara lo nunca buscó ha ocultado los méritos propios de este navegante leonés. «Encontró la corriente de Florida, que permitió navegar por el Caribe de forma más segura y más rápida, cosa que fue muy importante para la flota de Indias», asegura.
No se sabe si Juan Ponce de León hizo su primer viaje por la mar Océana en 1493, con Colón, o más tarde, con Ovando, en 1502. Pero se sabe que participó en la conquista de La Española (actual República Dominicana y Haití) y en la isla de San Juan Bautista (Puerto Rico), de la que fue el primer gobernador europeo.