RETO TECNOLÓGICO
Terminators en el running
Pekín acogerá en abril la primera media maratón en la que los atletas humanos competirán con robots
Los robots juegan al fútbol en Pekín.
Skynet, el superordenador que se rebeló contra la humanidad en la saga Terminator, construyó el modelo T-800 con la intención de que pudiera hacerse pasar por un ser humano e infiltrarse entre los rebeldes de nuestra especie sin ser detectado. Encarnado por Arnold Schwarzenegger, era una máquina perfecta de matar envuelta en piel que incluso sudaba y sangraba. Solo los perros podían descubrirlos. Pese a todos sus avances, lo que no hacían era correr. Este es justo uno de los próximos retos de los ingenieros, conseguir que los robots con aspecto humano corran como lo hacemos nosotros, informa Efe.
Este próximo mes de abril tendrán la oportunidad de demostrarlo en Pekín en la primera media maratón entre humanos y máquinas que se celebra en el mundo. Se espera a 12.000 atletas humanos y a unos 20 androides.
Son varios los requisitos que tienen que cumplir los autómatas participantes. El primero es que deben tener un aspecto más o menos humano, lo que implica desplazarse de forma bípeda.
La carrera
Con esto se descartan los robots cuadrúpedos, los 'perros'. Una de estas máquinas ha sido capaz de completar una maratón en cuatro horas. Otro es que no pueden tener ruedas. Hasta la fecha, ningún androide sin estas ha sido capaz de completar los 21 kilómetros de una 'media'. Además, su altura tiene que estar entre el medio metro y los dos metros. Finalmente, no se exige que sean completamente autónomos, es decir, pueden ser controlados por sus ingenieros.
Esta última condición abre la puerta a que participen los Optimus, los artilugios de Elon Musk. En su última aparición, en la presentación de sus taxis autónomos, se les vio bailar, servir bebidas y hasta jugar a piedra papel o tijera. Aunque el magnate no lo dijo entonces, estaban controlados por humanos.
«Aunque no nos demos cuenta porque lo hacemos sin pensar, nuestra capacidad locomotora es muy compleja», explica Unai Zabala, investigador del Grupo de Robótica y Sistemas Autónomos (Rsait, por sus siglas en euskera) de la Universidad del País Vasco. «Solo mantener el equilibrio es un reto. Entran en juego la distribución de las masas, las inercias, la poca superficie que ofrecen los dos pies, la irregularidad del terreno, los obstáculos, que el suelo resbale». Esto es más sencillo en los perros robots, que tienen cuatro puntos de apoyo y pueden correr.