ROMPIENDO BARRERAS CON SOLIDARIDAD
La emocionante visita inclusiva a la Cueva de Valporquero
Una jornada de Montañismo Inclusivo brinda la primera experiencia accesible a la joya leonesa a personas con discapacidad física, visual y auditiva y sirve como arranque para hacer rutas adaptadas periódicas

El grupo que ha marcado el hito de la ruta inclusiva en la Cueva de Valporquero.
Adentrarse en la Cueva de Valporquero en el viaje subterráneo por las estalactictas y estalagmitas del Pleistoceno con dos personas con discapacidad física y sendas sillas Joëlette y una persona ciega agarrada a una barra direccional es la última hazaña del club Pandetrave, con la colaboración de sus «hermanos» de VillaNaturalezaSolidaria (Villaviciosa de Odón. Madrid) y Cuentamontes Inclusivo Montañismo Adaptado (Petrer. Alicante).
Por primera vez en los más de 60 años que lleva abierta al público esta maravilla de las entrañas de la montaña central leonesa, se realizó una visita inclusiva. «Fue muy emocionante», apunta María Jesús Recio, una de las voluntarias madrileñas, que junto con Carmen, otra voluntaria de Villanaturaleza Solidaria hicieron posible que Lázaro Rodríguez, una persona con lesión medular disfrutara de la experiencia. «Es impresionante poder estar allí para personas que no se lo podían ni imaginar», añadió,

Paula, con el equipo de voluntarios de Pandetrave que tiraron de la Joëlette.
Parece imposible que las escaleras y recovecos de la cueva puedan ser surcados por la silla Joëlete y lo hicieron con dos. Paula, una leonesa de 13 años habitual de las rutas inclusivas del club de Sariegos, también disfrutó de la experiencia inédita. «Fue muy chula, muy guay», comentó emocionada al señalar que «los amigos que me llevaron fueron Pandetrave». Una experiencia que recomienda a todo el mundo que vaya en silla de ruedas, pero que no sería posible sin el voluntariado especializado de estos clubes que rompen barreras en la montaña.

Pablo, voluntario con discapacidad auditiva, con el equipo de Villanaturaleza Solidaria y Lázaro en la Joëlette.
«Fue tremendo entrar en la cueva», señala Luis Tomás García Ruiz. El silencio en las salas y el ruido del agua al salir de las antiguas concavidades fueron dos de las sensaciones más placenteras que proporcionó la visita inclusiva a Valporquero de este hombre ciego que vino desde Alicante con la asociación Cuentamontes.

Bajando escaleras con la Joëlette en la cueva de Valporquero.
Agarrado a una barra direccional, una especie de bastón que se coloca en horizontal y que sujetan una persona por delante y otra por detrás, hicieron posible que una persona con discapacidad visual surcara la cueva con seguridad. Los guías turísticos de la cueva hicieron el resto. «Gracias al guía tuvimos una explicación muy clara y nos dieron la oportunidad de tocar la cueva», comenta Luis.
Para este hombre de 44 años el montañismo inclusivo es una forma de «sentirse útil, porque ves que lo puedes hacer como todos». No olvida la fecha del 3 de diciembre de 2017. Un amigo de la Once le habló de la que fue su primera ruta inclusiva con Cuentamontes, dentro de las actividades programadas por el Día Internacional de la Discapacidad.

Los obstáculos se superan con solidaridad, fuerza y destreza.
Desde entonces han sido muchos los días especiales que ha vivido gracias a este tipo de voluntariado especializado en romper barreras con su fuerza, su destreza y, sobre todo, la generosidad de compartir y extender el disfrute de la montaña a personas con especiales dificultades mediante el uso de herramientas de movilidad como las sillas Joëlette y la barra direccional.
Pablo López Ayuso, voluntario sordo de Madrid, participa habitualmente con los grupos de inclusión a la naturaleza. "Tengo la discapacidad sensorial que es la sordera. Muchas veces no puedo entender toda la información de voz, aunque llevo aparatos audífonos", explica.
Para Pablo no era su primera visita a la joya leonesa. La visitó en 1997 junto a su familia y, posteriormente, ha ido dos veces más porque "me encanta esta cueva". Con la visita inclusiva ha comprendido mucho mejor la historia y significado de este monumento del Pleistoceno.
"Participar en grupos de diferentes capacidades "hace que te sientas uno más....es decir uno es el oído para mí ... y yo soy la vista para un invidente o con resto visual y también como las "piernas" para alguien con la discapacidad física", explica.
"El mejor premio después de un esfuerzo de colaboración durante la jornada de inclusión a la naturaleza, es ver a una sonrisa o la cara de agradecimiento de la persona que le estás ayudando para sentirse uno más como no "existiera" la barrera que tenía antes", señala Pablo.
Una de las recomendaciones que se ha dado a los técnicos y guías de la Diputación para mejorar la accesibilidad a personas con discapacidad auditiva en la Cueva de Valporquero es que se realicen algunas visitas en Lengua de Signos Española.
«Ha sido una primera prueba, una toma de contacto para, en el futuro, realizar algún tipo de entrada adaptada», comenta el diputado de Turismo, Octavio González Alonso. «Adaptar la cueva es complicado por la propia conservación de la misma, pero con personal especializado y con el aforo reducido se puede hacer», añade. Una de las sugerencias que han hecho los clubes para facilitar la visita a personas con discapacidad visual es que se pueda disponer de alguna maqueta de la cueva para que la experiencia táctil mejore el conocimiento de sus singularidades. También consideran factible algún tipo de indicación en Braille.

La ruta corta de la visita a la cueva se completó.
Este nuevo hito en la Cueva de Valporquero ha sido el fruto del primer encuentro invernal de Montañismo Inclusivo, que se celebró los días 14, 15 y 16 de marzo con conferencias en Sariegos y experiencias en la montaña.
El objetivo era compartir vivencias de diferentes clubes de España con personas con discapacidad y público general para crear «un vínculo necesario para fomentar el compañerismo, la solidaridad, la normalización de la discapacidad o la necesaria implicación de todo el colectivo montañero, que tradicionalmente ha hecho gala de una serie de valores que en el montañismo inclusivo se tratan siempre de poner en práctica, contagiándolos de manera sistemática a todos los participantes de estas actividades», señala el Club Pandetrave.

Disfrutando de los paisajes subterráneos con lagos azulados.
En el Auditorio Café Quijano de Azadinos se proyectó el documental 'La caverna exclusiva', del Colectivo Inclusivo de Montañismo Adaptado (Cima) de Alicante, que narra una expedición por el Atlas Marroquí en la que participaron junto con el grupo bilbaíno Ibilki. Sorprendidos por un episodio de lluvias torrenciales, la ascensión se truncó pero este revés sirvió para «fomentar la convivencia e interacción inesperada con los habitantes de los pueblos de la cordillera marroquí, creando una atmósfera de solidaridad y valores» con «experiencias inolvidables».
Ana Isabel Martínez de Paz, conocida y muy querida montañera leonesa, que posee el récord femenino de escaladas en el Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes, compartió las historias de las mujeres que han dejado su huella en el coloso de roca de los Picos de Europa, a través de un «audiovisual precioso que recoge ese enorme trabajo de recopilación histórica y que luego la propia autora nos ampliará en persona, atendiendo a las preguntas que el público desee realizar».

Pasando uno de los puentes de la Cueva de Valporquero.
La visita a Valporquero, en una jornada con nieve, puso el broche a este encuentro que esperan repetir con próximas ediciones. Ha sido una incursión «experimental, para que junto con los guías de la cueva y resto de personal técnico de la Diputación de León, se pueda valorar el uso de las distintas herramientas de movilidad de las que se disponen y sus técnicas de manejo».
El objetivo es que el futuro «se pueda realizar un recorrido accesible y habitual con personas ciegas o con discapacidad visual y también junto a otras con movilidad reducida y discapacidad intelectual, ya que los clubes que se reúnen en este primer encuentro cuentan con guías experimentados en movilidad con personas con este tipo de discapacidades».

La expedición celebra el hito en el exterior de la cueva.
El Club Pandetrave lleva más de 15 años proporcionado experiencias inclusivas en la montaña. Han sido pioneros en León y uno de los primeros clubes en España en hacer rutas adaptadas.