PLATAFORMA DE LA INFANCIA
La pobreza infantil roza los máximos de la gran crisis
El porcentaje de niños y adolescentes en peligro de exclusión se duplica entre inmigrantes y familias amplias o monoparentales

Clases de apoyo escolar a menores de familias desfavrecidas.
«La pobreza infantil en España es una realidad alarmante». Con esta afirmación alerta la Plataforma de Infancia, la red que aglutina a las 70 principales ONG que trabajan con menores, sobre la situación de los más de 2,7 millones de niños y adolescentes que viven en riesgo de indigencia y exclusión social en nuestro país, una cifra que no deja de aumentar y que sitúa cerca de los máximos históricos que marcó la década pasada, en epicentro de la gran crisis económica.
Más de un tercio de los menores españoles, el 34,1%, viven a diario en la indigencia o están a un paso de cruzar esa línea ante cualquier imprevisto familiar. Algo más de 2,3 millones de niños y adolescentes se crían en hogares con ingresos inferiores al 60% de la renta media, más de 800.000 saben lo que es crecer en medio de la privación material severa (malnutridos, sin calefacción ni vacaciones y entre impagos) y unos 565.000 tienen unos padres que no logran trabajar ni el 20% de horas anuales.
Pero la Plataforma de Infancia destaca que lo más grave de este negro escenario, lo que demuestra que la pobreza infantil sigue siendo un mal estructural en España, es que aumenta mientras el porcentaje de adultos en riesgo de indigencia o exclusión social lleva varios años en descenso y está en la tasa más baja en una década, en el 24,6%. En otras palabras, la pobreza en España se ceba fundamentalmente con la infancia, donde está enquistada. Hay un 38% más de menores en riesgo de pobreza y exclusión social que entre los demás grupos de edad y la brecha entre niños y adultos pobres españoles crece cada año y ya alcanza los 9,5 puntos. El grupo más castigado es el de los adolescentes de 13 a 17 años, donde la tasa de pobreza roza el 36%.
Más de la mitad de los hogares con menores, el 54%, tiene dificultades para llegar a fin de mes. Es el segundo dato más alto de la serie histórica tras 2023. Esto tiene consecuencias perniciosas en la salud, incluida la mental, aumenta el fracaso escolar y deteriora el bienestar general de la infancia, indica Ricardo Ibarra, director de la plataforma.
Con estas cifras, la pobreza infantil en España vuelve a colocarse a la cabeza de la UE, superando al farolillo rojo rumano, y marca la tercera peor tasa nacional. En 2024 se situó ya a solo tres décimas de 2015, en pleno corazón de la gran crisis económica de este siglo, y a punto y medio del 35,8% de niños pobres de 2014, el dato más negro de la serie. Así, España está a años luz de cumplir con el objetivo marcado por la ONU para 2030: reducir a la mitad la tasa de 2015. Pero es que, además, la pobreza no afecta por igual a todos los niños y adolescentes. Los factores que más influyen directamente en el riesgo de privación infantil son el origen de los padres (los hijos de inmigrantes tienen una tasa de indigencia del doble que el resto de su generación) o formar parte de una familia monoparental o numerosa. La pobreza infantil en los hogares monoparentales es un 50% mayor y en las familias numerosas oscila entre un 50% y 100% más, según el número de hijos. En 2024, Andalucía registró las tasas más altas de riesgo de pobreza y exclusión social, con un 44,4%, diez puntos por encima de la media nacional, seguida de Murcia (43,9%) y Canarias (38,6%).
Más de la mitad de los hogares con menores, el 54%, tiene dificultades para llegar a fin de mes. el segundo datos más alto de la serie
Los datos
2.700.000
Más de un tercio de los menores españoles, el 34,1%, viven a diario en la indigencia.