La mejor tortilla de Domingo Tortillero
María Jesús Marcos gana el concurso de Fresno de la Vega con una atrevida receta de escabeche de verdel y envoltorio de hojaldre

La tortilla ganadora del concurso.
Muchos huevos, tradición e innovación convirtieron el Domingo Tortillero en una gran fiesta en Fresno de la Vega que muchos vecinas y vecinos coronaron con una excursión por el Jano para rememorar la vieja costumbre de ‘correr la tortilla’ en las bodegas.
El concurso convocado por el Ayuntamiento movilizó la imaginación de los fresnerinos y los huevos se mezclaron con las clásicas patatas, el consabido escabeche y el chorizo típico de las recetas de toda la vida con atrevimientos culinarios como el hojaldre o la aún más osada tortilla de calamares en su tinta con patatas y gambas.
El triunfo se lo llevó la tortilla elaborada por María Jesús Marcos al estilo más tradicional del día de Lázaro (el domingo de Cuaresma antes de Ramos) por sus ingredientes, huevos, patatas, cebolla y escabeche de verdel, y con una propuesta rompedora de envoltura de hojaldre y el añadido de otro producto de la huerta como es el calabacín. Se llevó el primer premio: 75 euros, un bono para dos personas en el Spa de Santa María del Páramo y una agenda.

La tortilla ganadora del segundo premio, con calamares y gambas.
El segundo premio fue para la tortilla de patatas, calamares y gambas y el tercero para una tortilla de cecina. El pimiento, como no podía ser de otra manera, también se coló en el Domingo Tortillero. Aunque no llevó premio, fue muy alabada la tortilla de patatas, escabeche, pimiento asado en tiras y con un sabor picantillo que alegraba el paladar. Otra recurrió al picadillo en lugar del chorizo, otra variedad de tortilla muy propia de la fiesta.
Todos los participantes se llevaron como obsequio una botella de Prieto Picudo y la alegría de participar de una fiesta comunitaria.

El concurso animó la imaginación y la participación de los fresnerinos.
El Domingo Tortillero es una tradición con gran arraigo en el sur de León y desconocida en otras latitudes. Antaño, formaba parte de los ritos de iniciación juvenil que chicas y chicos corrieran la tortilla en las bodegas o las eras en las que la interacción comenzaba como un juego y a veces podía terminar en el altar.
Con esta fiesta se aliviaban los rigores de la Cuaresma.