Diario de León

PREMIO CLARA CAMPOAMOR EN HUMANIDADES, CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

Irene de Lamo, abogada leonesa: «La denuncia no es siempre la mejor opción en el caso de violación"

La leonesa profesora de Derecho Procesal en la Universidad Complutense  publica ‘La credibilidad de las víctimas en el proceso penal’, un ensayo basado en los datos de su tesis doctoral reconocida por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales en 2024 con el premio Clara Campoamor

La abogada leonesa Irene de Lamo Velado, el sábado en León.

La abogada leonesa Irene de Lamo Velado, el sábado en León.ÁNGELopez

Carmen Tapia
León

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«Es un error animar a todas las víctimas de una violación a que denuncien porque no siempre es la mejor opción. No hay recetas generales y habría que analizar caso por caso y, sobre todo, respetar lo que la víctima decida. El proceso penal no está para proteger a las víctimas, aunque debería evolucionar en este sentido. La reparación social va más allá del proceso penal». La tesis La valoración de la declaración de la víctima como prueba de cargo. Un análisis empírico sobre los procesos penales por delitos de violación (2000-2019), de la abogada leonesa Irene de Lamo Velado ha sido reconocida por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales en 2024 con el premio Clara Campoamor en Humanidades, Ciencias Jurídicas o Ciencias Sociales por «su originalidad y rigor científico». En la tesis analiza 448 sentencias anteriores a la aprobación de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como ley de solo sí es sí, la base de su ensayo La credibilidad de las víctimas de violación en el proceso panal, publicado por Aranzadi.

Lo que más llamó la atención de esta profesora de Derecho Procesal en la Universidad Complutense de Madrid durante su trabajo de investigación fue el alto porcentaje de sentencias condenatorias, que está en el 84,80%. «Este dato evidencia que los jueces sí creen a las víctimas». El problema se produce antes de que las denuncias lleguen a juicio. Una de cada diez se archiva.

La tasa de enjuiciamiento de los delitos de violación es más cercana a la de los robos y hurtos, inferior al 4%, que a la de otros delitos contra las personas. «Más de la mitad de las denuncias por delitos contra la vida y contra la integridad física llegaron a la fase de enjuiciamiento. La condena no es el destino ideal de toda denuncia, pero sorprende una tasa de enjuiciamiento tan reducida en los delitos de violación, porque, como otros delitos contra las personas, suelen ser cometidos por gente cercana a la víctima». Y esta realidad es la que introduce los sesgos de género en las decisiones de los tribunales. «¿Hasta qué punto una sentencia condenatoria implica la superación de los estereotipos de género?», se pregunta la abogada. «Si, como evidencian las sentencias analizadas, la mayoría de las violaciones son perpetradas por conocidos de la víctima, se aleja la idea preconcebida y el testimonio de la víctima pierde valor y se exigen pruebas adicionales a su testimonio». Se le exige que acredite la violencia del agresor. «A la luz de estos resultados, es desconcertante que las autoridades españolas insistan tanto en que las víctimas de agresiones sexuales denuncien. Tal vez ese discurso revela cómo las instituciones entienden la violencia sexual. El Derecho fragmenta la responsabilidad de responder a la violencia. Se la otorga a quien sufre la agresión, la individualiza, cada víctima puede, o debe, denunciar. Esta lógica no ofrece espacios para el pensamiento colectivo. Ni para la reparación social».

El freno de la fase intermedia

«El cuello de botella está en la fase intermedia del proceso penal, se archivan muchas denuncias». La razón para Velado está en los sesgos de género que se producen durante el proceso. «La palabra de la víctima no se cuestiona si la agresión encaja en el estereotipo de una violación, que es la que sucede a manos de un desconocido y donde la víctima es asaltada con violencia. Si la víctima ha mantenido o mantiene una relación íntima con su agresor, su palabra se devalúa».

Agresores conocidos

Irene de Lamo hace referencia en su ensayo La credibilidad de las víctimas de violación en el proceso penal, a las últimas macroencuestas de violencia contra la mujer realizadas en España, que evidencian que la mayoría de los casos de violencia de género, incluidas las violaciones, se sufren a manos de personas que las víctimas conocían previamente. Si los agresores son desconocidos, los tribunales basan su condena o absolución en el testimonio de la víctima debidamente corroborado. «A través de esta creencia se introduce el prejuicio sobre los violadores como personas desconocidas, como si alguien de su entorno fuera menos propenso a agredirla. La violencia que emplea el acusado en las sentencias condenatorias donde la víctima y el acusado eran pareja o expareja suele ser extrema y ocasiona lesiones graves».

Irene de Lamo Velado realizó su tesis doctoral en la Universidad Carlos III de Madrid tras la concesión de una ayuda FPU (Formación de Profesorado Universitario) del Ministerio de Ciencia e Innovación en 2019.

«No se cuestiona a la víctima si la agresión encaja en el estereotipo de un desconocido que asalta, pero si es conocido su palabra se devalúa»

"La reparación debe ser el rol de otras instituciones"

«El discurso institucional ha identificado el proceso penal como la puerta de entrada al sistema asistencial para las víctimas de violencia de género en España desde la promulgación de la Ley Integral contra la Violencia de Género en 2004. Las autoridades animan insistentemente a denunciar para poder ayudar, pero ¿realmente el proceso penal es la mejor opción para las víctimas?», se pregunta la abogada. «El proceso penal persigue enjuiciar los hechos y dictar sentencia. Cada proceso penal solo puede ocuparse de un caso específico. Analiza las circunstancias particulares de unos hechos y examina las acciones de la víctima y el agresor. El discurso oficial, que insiste en que las víctimas denuncien las agresiones, desvela la misma perspectiva individualista de la violencia sexual que caracteriza el proceso penal, pero la violencia sexual tiene un vínculo claro de orden social, está en el corazón de la sexualidad, y el género marca y define cómo se ejercen las agresiones sexuales. En el libro hemos comprobado que la sufren, mayoritariamente, mujeres, niñas y niños. En cambio, la infligen los hombres, en casi todos los casos".Para la abogada, el proceso penal debe garantizar los derechos de las víctimas «pero no está diseñado pra ofrecer espacios de reparación social. Auizás ese debe ser el rol de otras instituciones. O una tarea de la sociedad».La leonesa advierte que las sentencias analizadas de toda España representan solo una pequeña fracción de los casos reales «porque la violación es un delito que apenas se denuncia y, además, pocas denuncias son juzgadas en los tribunales».
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