Cuando León fue un nido de espías que se cruzaban en el Oliden
La guerrilla antifranquista, el wolframio y la ruta de evacuación por Vigo alentó el trasiego de la inteligencia aliada y la nazi por la provincia
Imagen histórica del Hotel Oliden, actualmente Alfonso V.
Los servicios de espionaje de las potencias aliadas —comoMI6 o el SOE de Reino Unido y la OSS estadounidense— y de la Alemania nazi, con la Abwehr al frente se cruzaron en la Península ibérica en el «juego» geopolítico para ganar la Segunda Guerra Mundial. Los servicios de inteligencia «eran un arma de guerra en tiempos de guerra», señala el historiador leonés Javier Rodríguez González.
La provincia de León, con el precedente de la Legión Cóndor establecida en la base aérea de La Virgen del Camino durante la Guerra Civil y otras infraestructuras como el aeródromo de Destriana, no fue ajena a ese trasiego de espías de uno y otro bando.
El hotel Oliden de León y una pensión en La Bañeza son algunos de los lugares que usaron en la provincia los servicios de espionaje extranjeros de ambos frentes. Además, agentes del SOE, como el legendario Alexander Easton, «aterrizaron» en la provincia para convertirse en enlaces y dar soporte a la guerrilla antifranquista. «La Federación de Guerrillas León-Galicia era una de las más importantes en aquel momento», precisa el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de León.
La red San Miguel, capitaneada por el leonés Lorenzo San Miguel y que llegó a reclutar a más de un centenar de personas entre Asturias y León, es el caso más conocido y estudiado. Trabajaba para el Servicio de Operaciones Especiales (SEO) británico y llegó a enviar a Londres una relación de los lugares donde podrían aterrizar aviones aliados en caso de un desembarco en la península. Esta red fue desmantelada el 5 de octubre de 1943, con el asesinato de San Miguel en el piso en el que se alojaba en la avenida Condesa de Sagasta.
Con las tramas de espionaje coexistían las redes de evacuación de personas que huían de la Francia de Vichy o de aviadores que habían caído en suelo enemigo. Y también los espías alemanes al servicio de la Abwehr y apoyados por el régimen franquista y la Falange.
En este trajín de «inteligencias» la provincia de León no fue un lugar principal, pero sí una provincia de paso, tanto en la ruta de evacuación hacia Portugal por Vigo como por la lucha comercial que hubo entre los dos bandos por las minas de wolframio del Bierzo, Galicia y todo el oeste, en la línea de la frontera hispano-lusa.
El Abwehr en España.
El Hotel Oliden, que fue uno de los lugares donde se alojó la Legión Cóndor durante la Guerra Civil, fue uno de esos «nidos de espías». El flamante edificio en la plaza de La Libertad (hoy Santo Domingo) se había estrenado en 1933. Por su escalera y en sus salones se cruzaron espías británicos y alemanes. El rastro del Oliden «aparece en documentos del Archivo Nacional Británico», subraya Rodríguez.
Los hoteles y los cafés tertulia fueron un lugar frecuentado por los espías. En Madrid, uno de los más famosos era el Embassy, situado en el paseo de la Castellana, número 12, a medio camino de las embajadas alemana y británica.
La idea de que el triunfo aliado en la guerra mundial podría dar un vuelco a la dictadura en España alentó la colaboración ideológica y voluntaria de personas leales a la república, pero también de afines al régimen de Franco para apuntalarlo, por el otro bando. También hubo personas que se enrolaron por motivos económicos en unos y otros servicios, como señala la investigadora canaria Marta García Cabrera.
Sobre inteligencia extranjera en España durante la Segunda Guerra Mundial habla esta historiadora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria esta mañana en la Facultad de Filosofía y Letras (12.00 horas en el salón de grados). Galicia, por la cobertura atlántica y el abastecimiento para submarinos, Madrid por ser el eje central de las embajadas, País Vasco por su cercanía con la frontera francesa, algunos entornos portuarios y mineros en Andalucía y los archipiélagos y colonias del norte de África fueron «los puntos calientes» del espionaje y contraespionaje, apunta García Cabrera.
La historiadora destaca la conexión con la población local con los servicios de espionaje. La red San Miguel es uno de los casos paradigmáticos. Su caída, valora, «fue un triunfo de la inteligencia alemana», aunque las actuaciones directas corrieran a cargo de las fuerzas de seguridad españolas.
La red de espionaje alemana, en la que es experta esta investigadora Ramón y Cajal, es una de las pruebas de la «colaboración del régimen de Franco con la Alemania nazi». «Lucha, inteligencia e información van de la mano», subraya.
Las rutas en la zona transpirenaica, zonas de paso a Portugal o trasatlánticas, como vía de escape hacia América, se convirtieron al finalizar la guerra con el triunfo aliado en las «rutas de las ratas alemanas», un capítulo menos investigado porque el proceso de desclasificación en España «es opaco». «Hay un problema de acceso a las fuentes. Tenemos que buscar documentos sin saber lo que hay», lamenta. Al contrario de lo que sucede en Reino Unido, que «cuenta con un catálogo online y un proceso de desclasificación más amplio», precisa.
La Red Española de Estudios Históricos de Inteligencia (Reshint), un espacio académico dedicado al estudio crítico de la inteligencia, el espionaje y la (des)información en perspectiva histórica, se presenta esta tarde en León a las 19.00 horas en la Fundación Sierra Pambley. Participan Marta García Cabrera, Emilio Grandío Seoane, de la Universidad de Santiago de Compostela, Beatriz García Prieto y Javier Rodríguez González, de la ULE.
Creada en 2023 por investigadores de diversas universidades europeas, la red busca interrelacionar a especialistas de dentro y fuera de España interesados en la temática, con especial atención al ámbito ibérico y atlántico.