Urgen salvar las lagunas esteparias del sur de León
El catedrático de la ULE Eloy Bécares Mantecón defiende sus beneficios para el medio ambiente, la agricultura y la conservación de aves y especies acuáticas

Laguna Amor, en Albires, que es refugio importante para las aves.
Tan protegidos en el papel como olvidados en la política agraria. Los humedales, en particular las lagunas esteparias o agrícolas del sur de León, son un patrimonio olvidado y acosado por las prácticas agrícolas industriales y las concentraciones parcelarias.
La provincia de León cuenta con un total de 39 humedales protegidos, sobre un total de 297 en Castilla y León que se quieren ampliar hasta 70 zonas húmedas más. En León, la mayoría se concentran en el sur de la provincia y entran dentro de las llamadas lagunas esteparias o lagunas agrícolas, lo que supone que tienen «una interacción muy fuerte con las actividades agrícolas y ganaderas», explica Eloy Bécares, catedrático en el área de Ecología de la Universidad de León.
En los últimos 60 años se estima que han desaparecido el 60% de los humedales en España. Frenar esta tendencia en un contexto de modernización de regadíos y cambio climático se hace necesario y hasta urgente.
«La visión insalubre de los humedales favoreció numerosas leyes que incentivaban su desaparición. En España los humedales se han desecado desde hace siglos para aumentar la superficie productiva, y también para intentar reducir la incidencia de malaria, presente en nuestro país hasta su erradicación oficial en 1964», explica Bécares.
A día de hoy, pese al valor económico y ambiental, añade el experto, «los humedales siguen desapareciendo por la actividad humana y especialmente por la actividad agrícola». El regadío ha sido un factor determinante en esta tendencia. «El secano tiende a tener una visión algo más favorable frente al humedal, el regadío tiende a eliminar cualquier superficie que disminuya el beneficio productivo», apunta.

Laguna en Bercianos del Real Camino con uso ganadero.
Sin embargo, estas zonas húmedas tienen una importancia capital en la agricultura de regadío, que se debería tener en cuenta a la hora de conservarlas. «Cuanto mayor sea la utilización de fertilizantes y pesticidas, mayor es la necesidad de disponer de sistemas que reduzcan la dispersión de estos contaminantes fuera de las zonas agrícolas», precisa el ecólogo.
Y es que, frente a los criterios productivistas, los humedales aportan numerosos beneficios a la agricultura. Hasta una lista de siete ventajas desgrana este profesor de la ULE. «Aumentan la producción: la vegetación favorece el desarrollo de insectos beneficiosos para la producción vegetal como abejas y otros polinizadores, albergan organismos (insectos y arañas) que son enemigos naturales de las plagas del campo; reducen la contaminación por fertilizantes y plaguicidas evitando que lleguen a otras aguas superficiales y subterráneas, reducen las inundaciones y la erosión atrapando sedimentos; albergan aves rapaces que ayudan a controlar los topillos y en zonas de ganadería extensiva, los humedales favorecen la actividad».

El complejo lagunar de Chozas de Abajo, constreñido por muros.
Conciliar los criterios ambientales con los agrícolas y ganaderos no es tan complicado si se tienen en cuenta las bondades de los humedales. «Los humedales son los riñones de los ecosistemas, funcionan como auténticos sistemas de eliminación de la contaminación, ayudan a descontaminar los residuos de plaguicidas, eliminan el exceso de fertilizantes al procesar el exceso de nitrógeno y fósforo, y capturan carbono atmosférico almacenándolo en el sedimento», incide el experto.
Otro motivo importante para conservar los humedales en relación con la agricultura es que favorecen la polinización por la presencia de insectos. «Mas del 70% de nuestros cultivos dependen de los polinizadores, lo que en España supone un impacto económico de 2.400 millones de euros anuales. Pero la abundancia de estos organismos, especialmente de los insectos, ha disminuido un 75% en los últimos 27 años», comenta Bécares.

Investigadores de la ULE y el CSIC (Madrid) realizan muestreos de anfibios en lagunas leonesas.
La Estrategia Nacional para la Conservación de los Polinizadores reconoce la importancia de estos organismos no solo para la producción agrícola, sino también para proteger los hábitats no productivos, como son los humedales. Además, debido a la presencia de plantas no cultivadas, hay abundancia de «arañas, coleópteros y avispas que se alimentan de las plagas agrícolas».
La presencia de estos insectos «disminuye proporcionalmente con la distancia a las lagunas y humedales y su efecto perdura hasta a 1 km de distancia del borde del humedal». . Por este motivo, los cultivos próximos a humedales «tienen menos probabilidad de sufrir plagas y logran mayor productividad debido a los polinizadores que viven en dichos humedales».
La acción de los humedales con respecto al uso de nitratos en la agricultura es capital. Según los expertos, el 70% de los fertilizantes que se aplican a los campos agrícolas termina, o bien en la atmósfera debido a la desnitrificación, o bien en las aguas subterráneas y superficiales.
Este problema ha afectado a acuíferos en la provincia de León y algunos pueblos, especialmente en el Páramo, reconocida como zona vulnerable a esta contaminación, han tenido que recibir suministro de agua en camiones cisterna. «Los humedales tienen una gran capacidad para eliminar nitrógeno presente en las aguas de escorrentía» y, por ello, entre las buenas prácticas agrícolas incluyem la construcción de humedales, «especialmente en zonas de regadío, para poder reducir hasta en un 90% la contaminación por nitratos de las aguas de escorrentía».
La contribución de los humedales a eliminar los fitosanitarios es otro beneficio para la agricultura y el ser humano. El grupo de Limnología del Area de Ecología de la ULE, al que pertenece Bécares,lo comprobó en un estudio que constató la alta presencia de fitosanitarios en los humedales de Castilla y León y a la vez se comprobó la alta capacidad de estos ecosistemas para degradar dichos contaminantes. Los humedales degradan eficazmente los residuos de herbicidas e insecticidas que llegan a ellos, según las conclusiones del estudio.
En cuanto al papel que tienen estos espacios naturales para el control de las inundaciones, los expertos lo tienen claro. Los humedales «regulan los flujos de agua en las cuencas agrícolas», y cuando desaparecen aumenta la escorrentía de los campos y se produce mayor pérdida de suelo.os es mayor, y se produce una mayor pérdida de suelo. «El humedal funciona como una esponja que permite que el agua se acumule en ellos evitando daños mayores y reduciendo la inundación de las tierras de cultivo», concluye Eloy Bécares.
Las lagunas pueden tener también usos recreativos y sobre todo recrean la vista en el paisaje monótono de los páramos y sembradíos. Al contemplarlas, es bueno saber el papel tan importante que tienen para el medio ambiente, la agricultura y la conservación de especies tan singulares como el gallipato, un endemismo que la Península Ibérica comparte con el Magreb.