Gallipatos en las lagunas de León

Una de las especies más singulares que habita en ciertos humedales de León es el gallipato. Se trata de un endemismo ibermagrebí y el urodelo más grande de la península Ibérica, que puede llegar a medir hasta 30 centímetros.
Se alimenta de larvas de insectos, pequeños crustáceos, invertebrados acuáticos, larvas y huevos de anfibios anélido. El gallipato está en peligro de casi extinción y es una joya que buscan denodadamente los zoólogos en las lagunas leonesas.
En cuanto a la actividad reproductiva, observaciones realizadas en León han concluido que el apareamiento tenía lugar de noche. Durante el día se observan escasos adultos en las zonas más profundas.
En León se han observado puestas desde el 6 de marzo hasta el 25 de abril, según una publicación del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. De esta manera, el desarrollo larvario se produce de abril a septiembre, una vez que ha terminado el periodo de heladas.
En zonas más cálidas este proceso se adelanta unas semanas. En los años 80 se observó en León que "en años en los que las lagunas no se secan, algunas larvas permanecen en el agua hasta el año siguiente, pudiendo alcanzar hasta 140 mm de longitud total en septiembre".
Salvar este tipo de especies tan singulares es uno de los objetivos de quienes luchan por la conservación de las lagunas esteparias de León, que abundan en la mitad sur de la provincia y están amenazadas por la agricultura y las concentraciones parcelarias.
Los científicos sostienen que es posible conciliar los intereses y el beneficio de la agricultura con la conservación de estos ecosistemas húmedos.
Se alimenta de larvas de insectos, pequeños crustáceos, invertebrados acuáticos, larvas y huevos de anfibios anélido. El gallipato está en peligro de casi extinción y es una joya que buscan denodadamente los zoólogos en las lagunas leonesas.
En cuanto a la actividad reproductiva, observaciones realizadas en León han concluido que el apareamiento tenía lugar de noche. Durante el día se observan escasos adultos en las zonas más profundas.
En León se han observado puestas desde el 6 de marzo hasta el 25 de abril, según una publicación del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. De esta manera, el desarrollo larvario se produce de abril a septiembre, una vez que ha terminado el periodo de heladas.
En zonas más cálidas este proceso se adelanta unas semanas. En los años 80 se observó en León que "en años en los que las lagunas no se secan, algunas larvas permanecen en el agua hasta el año siguiente, pudiendo alcanzar hasta 140 mm de longitud total en septiembre".
Salvar este tipo de especies tan singulares es uno de los objetivos de quienes luchan por la conservación de las lagunas esteparias de León, que abundan en la mitad sur de la provincia y están amenazadas por la agricultura y las concentraciones parcelarias.
Los científicos sostienen que es posible conciliar los intereses y el beneficio de la agricultura con la conservación de estos ecosistemas húmedos.