El 25% de la población española ha sufrido los efectos del calor extremo

Tres personas pasean en La Candamia.
Uno de cada cuatro españoles ha sufrido personalmente los efectos de una ola de calor, o conoce directamente a alguien que ha tenido algún problema de salud en ese momento. Más de la mitad de estos casos (53%) requirió atención médica y el 13% fue hospitalizado, según una encuesta encargada por el Ministerio de Sanidad para «conocer la percepción del impacto del calor extremo en la vida diaria y la salud de la población». Además, la gran mayoría (cerca del 90%) de los 1.274 participantes cree, por una parte, que las olas de calor son consecuencia del cambio climático y, por otra, que representan un riesgo grave para la salud. El peligro se traduce en golpes de calor, desmayos, deshidratación, insomnio, fatiga, náuseas o mareos, confusión o desorientación. Las más temerosas son las que tienen más de 65 años, porque «relacionan el calor con el agravamiento de patologías crónicas». Del total, el 30% se considera altamente vulnerable a las temperaturas altas. «La población tiene una percepción clara de que calor extremo supone una amenaza para su propia salud", afirma Héctor Tejero, del Observatorio de Salud y Cambio Climático del ministerio.