UNA GESTA IMPOSIBLE
Las Cainejas, 90 años de las pioneras leonesas del alpinismo en España
El 31 de julio de 1935, María Isabel Pérez fue la primera mujer en escalar el Naranjo de Bulnes, con 18 años, y el 6 de agosto lo hizo su prima Teófila Gao, con 15 años

Ana Isabel Martínez de Paz enfila la Horcada de Caín, por donde fue María Isabel hacia el Naranjo de Bulnes en 1935.
Escalar el Naranjo de Bulnes es complicado. Bajarlo es ciencia ficción. Estas palabras son de Ana Isabel Martínez de Paz, la leonesa que ha coronado esta cima emblemática de Picos de Europa en 104 ocasiones por todas las vías abiertas hasta ahora.
La primera vez que una mujer se encaramó a la imponente roca caliza fue el 31 de julio de 1935. Eran las cinco de la tarde cuando María Isabel Pérez Pérez colocaba orgullosa la bandera tricolor que ella misma había confeccionado sobre la roca.
Hace 90 años, una intrépida caineja, Isabel Pérez Pérez (Caín. 19 de octubre de 1916—Montevideo.1963), coronaba la cumbre que se había hecho famosa en 1904 por la escalada del marqués de Villaviciosa junto a un vecino de Caín, Gregorio Pérez Demaría, El Cainejo, un simple pastor que fue el sherpa de la epopeya del noble.
Isabel Pérez Pérez también era caineja, y por doble partida. Por ser nacida en Caín y nieta de El Cainejo. Su madre, Dolores, era una de las hijas de Gregorio Pérez Demaría y Francisca Cuevas Roiz. Cuentan que aquel verano llegó a Caín la noticia de que «una francesa» quería convertirse en la primera mujer en hacer cima en el Urriellu.
En realidad era catalana y se llamaba Margot Moles pero adelantarse a la «forastera» se convirtió en un reto para los cainejos. La gesta corría prisa y María Isabel, con sus 18 años de edad, acompañada por su tío Antonio Pérez y el experto guía cabraliego Alfonso Martínez, Fonsu, se apresuró a intentarla.
«Subieron con una cuerda por la prisa que había en que no se adelantara. Una semana después, el 6 de agosto subió mi madre», comenta por teléfono desde Benalmádena María del Carmen de Pedro Gao, hija de Teófila Gao Pérez, otra nieta del Cainejo, hija de Toribia, que se convertiría en pocos días en la segunda mujer en conquistar el Picu Urriellu.
María y Teo realizaron la misma ruta para llegar a la cumbre, el itinerario del Paso Horizontal en la cara sur.
De Margot Moles no se supo más por Valdeón. Y de Las Cainejas, muy poco. Marcaron un hito en el montañismo español que pasó desapercibido para el mundo. Sólo una pequeña referencia en un periódico asturiano dejó constancia de la primera conquista femenina del Urriellu al dar cuenta de la «hazaña» del primer montañero ovetense que escalaba el Naranjo de Bulnes.
«En lo alto, en el punto más peligroso de escalar de nuestra península, flamea la bandera nacional. Una mujer aldeana le dedicó unas horas para confeccionarla y la colocó. Se llama María Pérez y Pérez, tiene 18 años y es vecina de Caín, pueblo enclavado en el macizo rocoso», relata la crónica de La Voz de Asturias.
«De acuerdo con Alfonso Martínez, se encontraron en el Hoyo de los Boches. Ella iba acompañada de José, su padre (en realidad era su tío Antonio); Alfonso, de la cuerda», añade la crónica.
«La valiente muchacha» quedó retratada en el titular como «una mujer también posa sus plantas en la cumbre del monolito». Tardaron 30 minutos en la súbida y 33 en el descenso, según cuenta Ana Isabel Martínez de Paz, empeñada en recuperar la memoria y dar prestancia a la hazaña de Las Cainejas, sus referentes, con unas jornadas de homenaje en septiembre en Valdeón.
Hasta 1946 no se registra otra ascensión femenina al Naranjo. En junio de ese año subió, por la vía sur directa, Carmen Sánchez. Otras muchas las siguieron en las décadas siguientes. Casi todas eran mujeres de clases acomodadas. Las dos pioneras de Caín eran de pueblo, humildes y «el trabajo duro era parte de su vida cotidiana».
La escaladora leonesa, que en agosto quiere hacer su cima 105 en el Urriellu, al que ha llegado por 13 itinerarios diferentes de los más de 80, logró su ‘primera’ una tarde de otoño de 1985, va a hacer 40 años, una feliz coincidencia con el 90 aniversario de la proeza de María y Teófila. «No solo conquistaron la cumbre con escasos o nulos medios y sin conocimientos de escalada, sino que, por un día, lograron liberarse del sacrificio diario para hacer historia en el alpinismo español», destaca.
Las Cainejas siguieron su vida de luchadoras en silencio. María Isabel Pérez Pérez se convirtió, el 3 de agosto de 1940, en la primera mujer en coronar Peña Santa.
«Mi madre no fue en la primera subida porque no estaba mentalizada aún. Lo de su prima María fue muy rápido porque no querían que la francesa fuera la primera», cuenta la hija de Teófila. Ana Isabel Martínez de Paz tiene un peculiar teoría: «Es posible que Teófila tuviera la regla y con faldas aquello era imposible». Nada de rivalidad con su prima.
Teófila fue «una mujer muy valiente, muy luchadora y muy trabajadora», asegura su hija. «Subía por sitios que yo creo que ni las cabras», añade. «Fue siempre muy atrevida», añade al recordar que con ocasión de una riada «pasó por un cable de acero para cruzar el río, enganchada al cable con una mano y pisando otro cable, hasta que construyeron el puente que había llevado la riada».
Cuando puso los pies en el Urriellu tenía tan solo 15 años. Se abrazó a la montaña sin cuerda, con alpargatas y falda, con la ayuda de su padre, Domingo Gao Sadia. Del resto de su vida no se conocen más récords que el del trabajo. Se casó en Posada de Valdeón con José de Pedro González, cántabro que subió el Naranjo en 1933. Tuvieron tres hijos y se mudaron a Poncebos, en el concejo asturiano de Cabrales. «Teníamos ovejas. Yo viví en Valdeón con una tía y allí iba a la escuela. Cuando me necesitó mi madre bajé a Cabrales a cuidar de mis hermanos», recuerda Carmen de Pedro.
La vida era dura y tanto el padre como la madre tenían que trabajar en el campo y con el ganado. A principios de los años 60 la familia decide emigrar a Bruselas. Teófila trabajó durante 19 años en una fábrica de queso Philadelphia y el padre en otra de otro sector. Después, animados por la hija mayor, compraron piso en la costa del Sol y regresaron a España a principios de los 80.
De la vida de María Isabel Pérez Pérez se sabe poco, salvo que emigró (o tal vez se exilió) a Uruguay y que falleció en Montevideo en 1963, a la edad de 43 años.
Teófila Gao falleció en Benalmádena el 24 de julio de 2016. En 2004 asistió en Posada de Valdeón al homenaje que tributaron a su abuelo, el Cainejo, por la gesta de haber conquistado el Naranjo de Bulnes con el marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, el 5 de agosto de 1904. Fueron los primeros. A ellas le dieron un ramo de flores, que recogió Teófila. Con el 90 aniversario quieren que la huella de su hazaña sea perenne en Caía con una escultura del artista leonés Carlos Cuenllas.
Que entre la gesta de El Cainejo y sus nietas mediaran 34 años se explica por el rol que tenían las mujeres, que pastoreaban pero no cazaban. Estaban más acostumbradas a buscar los mejores pasos que a hacer cima. La proeza femenina en el Urriellu coincide con la IIª República, una época de avances para las mujeres en lo político y lo social. Que María bordara la bandera tricolor y la colocara ella misma en la cima refleja el orgullo patrio que la movió a escalar el Urriellu antes que una forastera.
«Hace 90 años, dos jóvenes escaladoras desafiaron lo imposible. Su valentía y determinación las convirtieron en heroínas, pero el tiempo las dejó en el olvido. Hoy, su hazaña merece ser recordada, admirada y celebrada por las nuevas generaciones», señala Ana Isabel Martínez de Paz mientras trabaja sin descanso para llevar a buen puerto el homenaje que en septiembre tributarán a Las Cainejas en su tierra bajo el paraguas de la Federación de Montañismo de Castilla y León, el Ayuntamiento de Posada de Valdeón y la Junta Vecinal de Caín, a cuyo presidente, Marino Pérez, está infinitamente agradecida la familia de Teófila Gao, que acudirá al evento.

Teófila con Ana Isabel Martínez de Paz y con César Pérez de Tudela en un fotomontaje con el Picu Urriellu de fondo.

María Isabel Pérez Pérez también fue la primera mujer en coronar Peña Santa, el 3 de agosto de 1940.

El Paso Horizontal que escalaron María Isabel y Teófila Gao, marcado sobre una foto del Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes.

Ana Isabel Martínez de Paz escala por el Paso Horizontal, en la cara sur, por donde María y Teófila llegaron a la cima del Urriellu.
Las protagonistas de un hito del alpinismo en España

Ana Isabel Martínez de Paz escalando en el Naranjo.
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Ana Isabel Martínez de Paz escala por el Paso Horizontal, en la cara sur, por donde María y Teófila llegaron a la cima del Urriellu.
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El pueblo de Caín, donde nacieron y desde el que partieron las dos heroínas del Urriellu.
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María Isabel Pérez Pérez, la primera mujer en escalar el Picu Urriellu el 31 de julio de 1935.
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Teófila Gao, que subió al Naranjo con 15 años, y Ana Isabel Martínez de Paz, la mujer que más veces ha coronado esta cima de Picos de Europa, en 2004.
Las protagonistas de un hito del alpinismo en España

Dolores Pérez Cuevas, la madre de María Isabel Pérez Pérez e hija de El Cainejo, en una foto de principios de siglo XX.
Las protagonistas de un hito en el alpinismo español

Gregorio Pérez Demaría, El Cainejo, el pastor que llevó hasta la cima del Picu Urriellu al marqués de Villaviciosa en 1904, abuelo de Las Cainejas.