Historias de superación (7)
Un año de los insultos a Lucía: «Hay que ver lo bueno»
La leonesa Lucía García se hizo viral hace un año por responder a sus haters que la insultaban por no tener pelo, secuela de la quimioterapia contra un sarcoma de Ewing. Ahora recupera su vida y coopera con fundaciones y asociaciones contra el cáncer.

Lucía García Blanco.
En pleno tratamiento de quimioterapia contra el cáncer, la niña leonesa Lucía García Blanco fue hace un año el blanco de los insultos en las redes sociales por no tener pelo. Su actitud positiva y desenvuelta no la hicieron callar ante los haters que la llamaban «calva» o «don limpio». Su video de respuesta se convirtió en viral con casi tres millones de visualizaciones y recibió una oleada de solidaridad de influencers que compartieron sus contenidos. Moteros Solidarios de León apoyaron su causa.
El 8 de diciembre finalizó el tratamiento de quimioterapia, ya ha recuperado su pelo, acude a revisiones cada tres meses y mantiene un compromiso activo con asociaciones que trabajan contra el cáncer. «Pienso que todo por lo que pasamos tiene un beneficio y hay que sacar las cosas buenas de lo malo de la vida».
El último ciclo de su tratamiento «comenzó de la mejor manera posible», ya que justo el primer día de ingreso, la Fundación Pequeño Deseo le tenía preparada la sorpresa de poder conocer a Melendi en persona y, además, asistir a un concierto suyo ese mismo día.
En Navidad celebró su 15 cumpleaños con una fiesta sorpresa organizada por su familia y amigos. «Todas sus amigas más cercanas han sido un ejemplo, a pesar de su edad han sabido adaptar los planes a las circunstancias de Lucía y no la han dejado sola en ningún momento», asegura Rubén, su padre.
También en Navidad pudo retomar su actividad como voluntaria de Alcles. Pese a su precaria condición física, decidió bailar como cada año en esas fechas, con su escuela de ballet danza Piluca, en la planta de pediatría del Hospital de León. «Este año, más que nunca, necesitaba dar lo que estuviera en mis manos a los niños hospitalizados». Ella recibió mucho de los voluntarios durante sus ingresos en los hospitales y de alguna forma necesitaba devolverlo.
También como cada año participó nuevamente con Piluca en un evento solidario de recogida de alimentos representando El Cascanueces.
A finales de enero volvió al instituto IES Eras de Renueva, con el apoyo del equipo directivo y el equipo de orientación así como de su tutora, quienes en todo momento se encargaron de facilitar su incorporación. Superó el curso sin problemas.
Retomó sus clases semanales de ballet y flamenco y en mayo bailó en la villa romana de La Olmeda con sus compañeras.
A principios de junio fue seleccionada por la Fundación Aladina para participar en las Olimpiadas Oncológicas Europeas en Polonia. A finales de junio viajó a Cádiz, acompañada de la Fundación Blas Méndez Ponce, donde disfrutó una semana de actividades náuticas acompañada por adolescentes que han vivido el mismo proceso.
A principios de agosto, nuevamente con la Fundación Aladina, viajó a Italia a un campamento donde estableció lazos con otros jóvenes europeos.
Su valentía, su actitud positiva, su madurez, su apoyo a los demás y su pasión por vivir le motivan ahora para estudiar Enfermería. «Tienen un papel fundamental para cuidar y animar a los enfermos».