Diario de León

La jueza pide medios al Estado para continuar la búsqueda de Mari Trini y su bebé en la balsa de Berbes

Las desaparecidas en 1987, cuya pista se perdió en León, podrían estar en alguno de los coches que el marido y padre , el portugués, Antonio María Da Silva, arrojó en aquellos años

La búsqueda infructuosa de posibles restos de Mari Trini y su bebé en 2018 en Berbes.

La búsqueda infructuosa de posibles restos de Mari Trini y su bebé en 2018 en Berbes.DL

Ana Gaitero
Isolina Cueli

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El rastro de María Trinidad Suardiaz y su bebé de 13 meses, desaparecidas en 1987, se intensifica en la balsa minera de Berbes, Ribadesella, después de que agentes especiales de la Policía Nacional localizaran hace unas semanas los coches arrojados por su marido y padre, el portugués Antonio María Da Silva, en aquellos años, tal y como adelantó Diario de León este lunes.

La magistrada Ana López Pandiella, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, ha dictado un auto en el que ordena disponer " los medios necesarios para continuar los trabajos en la balsa de la bocamina de Berbes, recabando la colaboración de cuántas entidades y organismos se estimen precisos, en aras a realizar la búsqueda de restos humanos o cualesquiera otros que pudieran corresponder con las desaparecidas.

Treinta y ocho años después de la desaparición de Mari Trini, de 24 años, y su bebé de 13 meses, Beatriz, cuya pista se perdió en la Audiencia de León en 1987, se acerca el tercer intento por localizar sus restos, ahora en la balsa minera de Berbes (Ribadesella).

La jueza de Gijón Ana López Pandiella dictó este martes un auto para que «se dispongan los medios necesarios para continuar los trabajos en la balsa de la bocamina de Berbes. La magistrada recaba «la colaboración de cuántas entidades y organismos se estimen precisos, en aras a realizar la búsqueda de restos humanos o cualesquiera otros que pudieran corresponder con las desaparecidas», una vez confirmada por equipos especiales de la Policía Nacional la existencia de al menos dos vehículos sumergidos en la laguna.

El hallazgo de un Volkswagen y un Peugeot 304 blanco, que los vecinos de Berbes apuntaron que el marido y padre de las desaparecidas, el portugués Antonio María Da Silva, arrojó por el barranco desde 40 metros a esta balsa minera en aquellos años, reactiva la búsqueda de posibles restos humanos en su interior.

Para ello se necesitan medios que puedan prestar las administraciones, de la misma manera que en 2016 intervino la UME para buscar a Mari Trini y Beatriz en el solar de la que fue vivienda de Da Silva en Matadeón de los Oteros; o, en 2018, se recabó el apoyo de operarios municipales del Ayuntamiento de Ribadesella en el examen de la casa de Berbes, la última morada familiar.

El Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón reabrió por segunda vez las Diligencias Previas 1344/02 por la desaparición de María Trinidad Suardíaz Suero y su hija el pasado mes de abril, un caso de libro de lo que hoy se considera violencia de género. La falta de medios ha impedido seguir estas pesquisas, por lo que ahora la jueza solicita la colaboración de las administraciones en esta misión.

El dictamen judicial realiza un repaso de la trayectoria que siguió la mujer, natural del pueblo asturiano de Bárzana, en el concejo de Villaviciosa. 

Así, entre el 26 de junio y el 15 de julio de 1987, madre e hija abandonaron la casa de acogida de las Hermanas Adoratrices de Gijón. El 15 de julio de 1987, Mari Trini y su marido se personaron en la Audiencia de León, donde firmaron la diligencia para comparecer a un juicio el 15 de septiembre del mismo año.

Paradójicamente, Antonio María Da Silva, acusado de detención ilegal y amenazas, acompañaba a las presuntas víctimas. Pero llegó el 15 de septiembre y no acudieron a la vista oral. Entonces no existían órdenes de alejamiento ni a nadie debió llamarle la atención.

La Audiencia de León decretó entonces la detención e ingreso en prisión de Da Silva, pero el Portugués, como llamaban en Villaviciosa a este tipo escurridizo, no fue localizado hasta 1989. Da Silva se movía en ambientes lumpen entre Portugal, España, Suiza, Francia y otros países europeos y también fue perseguido por contrabando de armas en Badajoz en 1990. Para entonces la familia de Mari Trini ya andaba desesperada tras el rastro de ella y de la niña, pero no consta que se indagara al marido y padre por su paradero.

Según el relato judicial, los investigadores barajaron la posibilidad de que Mari Trini regresara a Matadeón de los Oteros, a la vivienda donde estuvieron encerradas. «Según los vecinos, Antonio realizaba frecuentes obras en el sótano bajo la casa, donde al parecer había una bodega». La vivienda quedó abandonada y fue derribada en el año 1999 por el Ayuntamiento de Matadeón. En 2016 la búsqueda de la joven maliyense y su hija se realizó en este solar.

La primera esposa, una ciudadana portuguesa llamada Teresa, entre 1981 y 1982. La mujer salió huyendo de malos tratos embarazada y con tres niños de la mano. Da Silva tuvo cinco hijos e hijas con esta primera esposa con la que se casó en Francia. Contrajo matrimonio con Mari Trini en 1985 sin haberse divorciado. En junio de 1986 nació en el hospital de Cabueñes de Gijón la pequeña Beatriz.

Diario de León dio con la doble vida de Da Silva tras varios viajes a Portugal y con la casa de Berbes después de hablar con vecinos de Mari Trini en Bárzana. 

A raíz de varios reportajes publicados, la jueza autorizó busca a las posibles víctimas de un crimen mortal en la casa de Berbes. En la vivienda, semiderruida, había maletas con ropa y pañales, además de documentación y otros objetos como una medalla de la virgen de Fátima. 

La Udev se llevó, entre otras cosas, una carta que Mari Trini dirigía a su marido y nunca llegó a enviar. «No vengas por aquí a molestarnos más», «no estás bien». «Lo que tengamos que arreglar lo arreglamos en el juzgado», añadía. Todo indica que alguien lo ‘arregló’ en otro lado.

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