Diario de León

Ni una palabra de Mari Trini

El marido de la mujer y padre de la niña desaparecidas en 1987 en León vive en una residencia de mayores y guarda silencio

Antonio María Da Silva, a sus 81 años.

Antonio María Da Silva, a sus 81 años.CUELI

Ana Gaitero
Publicado por
Isolina Cueli

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Tiene 81 años, vive en una residencia de mayores y parece que nunca hubiera conocido a su esposa, María Trinidad Suardíaz Suero, y a su última hija reconocida, Beatriz Da Silva Suardíaz.

Antonio M. D. S., el Portugués, investigado como sospechoso de la desaparición de estas mujeres en 1987, salió indemne —en libertad y sin cargos— del juzgado número 4 de Gijón en marzo de 2018.

Desde entonces, se perdió otra vez la pista de su paradero. Se sabe que nunca más regresó a Portugal, donde fue localizado y prendido por la policía lusa antes de ser entregado a los agentes de la UDEV de Gijón.

Inicialmente permaneció algún tiempo en la ciudad asturiana. Siete años después, se encuentra fuera del Principado bajo techo y bien cuidado en una institución geriátrica. Diario de León le visitó en este centro y pudo hablar con él. Da Silva, que se expresa mejor en francés que en español, mantiene un silencio férreo sobre Mari Trini y Beatriz. 

María Trinidad Suardíaz, con coletas, en una foto familiar antigua.

María Trinidad Suardíaz, con coletas, en una foto familiar antigua.DL

«Sigue por ahí, sigue por ahí...», decía cada vez que salían sus nombres en la conversación. y nadie se acuerda de Mari Trini. La última pista de esta mujer nacida en Asturias se pierde en el verano de 1987 en la Audiencia Provincial de León. Vino a declarar, junto a su marido, el denunciado, por malos tratos. En los brazos traía una bebé, su hija Beatriz Da Silva Suardíaz.

De Portugal, el único lugar que le hizo sonreír fue Covilha, la pequeña ciudad cercana al pueblo donde nació en 1944, Sao Francisco de Asís, en el poblado minero de Barroca Grande. El Portugués ha pasado al menos diez años en la calle, a pesar de ser propietario del solar que quedó de la casa en Matadeón de los Oteros, la casa de Berbes, en Ribadesella, donde dejó ropa, documentación, recuerdos y dinero, y otra vivienda cerca de Avilés.

María Trinidad Suardíaz Suero, desaparecida en 1987.

María Trinidad Suardíaz Suero, desaparecida en 1987.Redacción

Antonio María Da Silva parece no tener conexión con un pasado trepidante. En la sala de la residencia de mayores, por la mañana está cabizbajo, como ausente; por la tarde, después de comer, espabila y es más receptivo a la conversación. Recuerda a su primera esposa Teresa; de los hijos que tuvieron juntos no dice ni palabra. «He trabajado mucho», repite. En Berbes dejó pruebas de nóminas sustanciosas en empleos en Ginebra (Suiza).

En Matadeón de los Oteros arregló la casa donde vivió con su primera esposa, Teresa, y más tarde con Mari Trini Suárdiaz. Allí fue rescatada por su familia en uno de los muchos episodios de malos tratos de los que fue víctima antes de perderse su rastro.

Da Silva también metió ladrillos y hormigón en la vivienda de Berbes, que quedó como si hubieran machado corriendo. Con ropa y maletas a medio hacer (o deshacer). El hombre ha perdido la fe. No quiere recuperar la medalla de la virgen de Fátima, ni oír hablar de la religión.

La búsqueda infructuosa de posibles restos de Mari Trini y su bebé en 2018 en Berbes.

La búsqueda infructuosa de posibles restos de Mari Trini y su bebé en 2018 en Berbes.DL

La búsqueda que durante dos años —entre 2016 y 2018— tuvo en vilo a los pueblos de Matadeón de los Oteros, en León, y Berbes en Ribadesella (Asturias) reconstruyó los últimos pasos de la mujer y su relación con Antonio María Da Silva, conocido como el Portugués, pero no se logró dar con su paradero.

El caso quedó archivado, por segunda vez, en marzo de 2018 después de que la Unidad Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de Gijón diera con el paradero de Antonio Da Silva, que fue detenido, interrogado y puesto en libertad por la titular del Juzgado de Instrucción nº 4 de la ciudad asturiana, Ana López Pandiella, sin que aclarara a dónde pudieron ir a parar su esposa e hija.

Confesó que había estado con ellas en León y en el Algarve, en Portugal. Nada más. Siete años después guarda un silencio sepulcral sobre la mujer y la niña. Como si no hubieran existido nunca.

La familia de Mari Trini, empezando por su padre Gonzalo, buscó sin éxito a madre e hija en los primeros años de su desaparición. Llevó sus pesquisas hasta Portugal en busca de la hija y de la nieta, pero murió sin conocer su paradero. En 2001, Carlos Manuel Suardíaz Suero, hermano de Mari Trini denunció la desaparición en la Comisaría de Gijón.

La última vez que Carlos vio a su hermana fue en el verano de 1987. «Fui un día a La Casita (Adoratrices de Gijón), con la niña, y me dijeron que se había ido con él», relató a Diario de León. Carlos, que falleció en 2017, siempre dijo que le parecía muy raro que Trini se fuera «sin decir nada».

La casa de Berbes con ropa y maletas, en 2018.

La casa de Berbes con ropa y maletas, en 2018.DL

Una vecina del pueblo de Bárzana, lugar de nacimiento de la mujer desaparecida y donde residían su madre y su padre, recuerda que vio a la pareja con la bebé en un autobús aquel verano de 1987 que iba en dirección a Oviedo.

Se cree que fue el día que viajaron a León para la declaración en la Audiencia Provincial. Una mujer que iba a testificar en una denuncia que había puesto contra su marido acompañada de su marido. Es la historia sin cerrar de una víctima de violencia de género desaparecida.

"Tú sigue por ahí, sigue por ahí...", son las palabras que repite Da Silva cada vez que se nombra a su esposa e hija desaparecidas

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