Diario de León

León reclama acompañantes terapéuticos en salud mental

Las jornadas de la ACLSM debaten en León el nuevo enfoque de cuidados basado en el respeto a los derechos de las personas que atraviesan por el más duro sufrimiento mental y plantean erradicar medidas coercitivas

Ester Ugarte, Antonio Serrano, jefe Psiquiatría Caule, Ana Consiglieri y Helena Aparicio.

Ester Ugarte, Antonio Serrano, jefe Psiquiatría Caule, Ana Consiglieri y Helena Aparicio.ángelopez

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

Escuchar y acompañar a las personas con padecimientos psíquicos para que puedan desarrollar su plan de vida es la base de la asistencia comunitaria en salud mental. Sin embargo, aún está lejos de cumplirse en toda su extensión.

Todavía hay hilos que ahogan y faltan hilos que sostengan. Las XX Jornadas de la Asociación Castellana y Leonesa de Salud Mental (ACLSM) han debatido en León sobre lo que se hace, los cuidados que enferman y propuestas de futuro para «no convertir en marionetas» a las personas que sufren una enfermedad mental, como señala el psiquiatra y psicoanalista Roberto Martínez de Benito.

«Las prácticas de cuidado en salud mental son complejas. A veces, con la intención de ayudar, se generan formas de intervención que terminan limitando, invadiendo o reforzando el malestar», subraya la presidenta de la asociación. Cuidar, añade, «es hila fino». Cuidar es «acompañar sin atrapar» y «ofrecer sin imponer» porque «hay un sutil hilo entre nuestro ego y la libertad del otro».

Figuras como el acompañante terapéutico o el agente de apoyo entre iguales emergen en esta nueva forma de enfocar los cuidados en salud mental con la que se quiere superar de una vez por todas la violencia a la que han estado sometidas las personas con sufrimiento mental grave a lo largo de la historia.

«Todavía en el siglo XXI la psiquiatría es la única especialidad médica que sospecha de sus pacientes», señaló Ricardo Campos, doctor en Historia Contemporánea e investigador del CSIC en las jornadas celebradas en el Musac.El conflicto entre la gestión de la locura con la garantía de las libertades y los derechos humanos se produce también en democracia. España es un claro ejemplo. «La ley de internamiento de 1931 atraviesa el franquismo sin problema», pese a la oposición de un sector de la AEN (Asociación Multiprofesional de Salud Mental).

La ley de peligrosidad social de 1970, abolida parcialmente con la Constitución de 1978, no se derogó por completo hasta 1995 y todavía hoy existe un «revival punitivista a derecha e izquierda», alertó Campos. La constradicción entre los hilos que ahogan y los hilos que sostienen, título de las jornadas, fue abordada por el psiquiatra y director de la revista Átopos. «Estamos en una fase de agotamiento de la reforma (psiquiátrica), al tiempo que se cerraban los manicomios decaía la escucha biopsicosocial», señaló.

La era del Prozac y el DSM3 ha devenido en la medicalización y psicologización de la sociedad, por un lado, y el triunfo de la psicología positiva y hasta la creación de cátedras de la felicidad, subrayó. Desviat animó a buscar una alternativa real no sólo basada en el cierre de hospitales y los fármacos. Encontrar nuevos procedimientos para ayudar a las personas con problemas con salud mental a «emanciparse del sistema sanitario», abolir las medidas coercitivas.

El experto instó a mirarse en las «pequeñas islas» de la salud de lo común como los proyectos de hospitalización en casa y acompañamiento que facilitan a la población afectada ser agentes de su emancipación.

En una de esas islas de la salud mental comunitaria habita Silvia García Esteban, agente de apoyo entre iguales, formadora en salud mental y acompañante terapéutico. Su testimonio puso el broche a la jornada. «Los agentes de apoyo entre iguales somos personas que hemos tenido experiencias de sufrimiento psíquico importantes, que a través de ese proceso de recuperación, con una formación en la que se elabora esa experiencia, acompañamos a otras personas que están en procesos de sufrimiento intenso», explicó.

Silvia García Esteban con la exposición Hilos que ahogan, hilos que sostienen en el Musac.

Silvia García Esteban con la exposición Hilos que ahogan, hilos que sostienen en el Musac.GAITERO

Esta figura fue estrenada hace décadas en Escocia y se ha extendido por Europa, aunque España lleva un cierto retraso. Existen en Cataluña, donde ya cuenta con certificado profesional, Asturias, Valencia, Navarra, Madrid. Son personas contratadas por asociaciones pero no en el sistema público, pese a que están contempladas en el último Plan Acción de Salud Mental del Ministerio de Sanidad.

La función de los agentes de apoyo entre iguales es muy importante en las unidades de agudos, donde «las personas están más vulnerables y son más vulneradas», subrayó Silvia García Esteban. «Es una mirada imprescindible, no solo aportamos la experiencia de recuperación de cada persona, sino que también somos importantes para cambiar el sistema de salud mental, que genera mucha violencia». Los acompañantes terapéuticos también pueden ser sanitarios.

«Aportamos esperanza», una palabra que resonó en el Musac en el intento de buscar nuevas formas de hacer que los hilos que tejen en los cuidados en salud mental sean para sostener y no ahoguen atendiendo a los pacientes sin privarles de sus derechos, incluso en los ingresos involuntarios.

Atender al paciente sin privarle de derechos

El taller de atención en crisis basada en derechos, que impartieron Almudena Medrano y Luis Nocete, fue una de las novedades de las XX Jornadas de la ACLSM celebradas los días 20 y 21 de noviembre en el Musac.Con situaciones teatralizadas que se viven en el contexto hospitalario se trató de hacer vivir en primera persona lo que puede sentir la persona a la que atienden. Con estas prácticas enseñan habilidades para comunicar la noticia o cómo hacer frente y manejar situaciones en las que los pacientes están alterados. Una exposición con trabajos de personas que acuden al programa del Deac del Musac, que dirige Esther Ugarte, arropó estas jornadas con jaulas con pájaros prisioneros y piernas encadenadas pero también con la esperanza multicolor.
Un momento del taller de atención con derechos.

Un momento del taller de atención con derechos.virginia morán

Participantes en el taller en Musac.

Participantes en el taller en Musac.virginia morán

tracking