De insulto a categoría política: ¿Qué es una 'charo' y por qué se ha convertido en polémica en redes?
El término, popularizado en foros y redes sociales de derecha, es un neologismo despectivo que busca desacreditar a mujeres con perfil progresista, feminista o de mediana edad

Manifestación del Movimiento Feminista de León.
El debate público en España se ha enriquecido (o empobrecido, según se mire), con un nuevo término que ha saltado de los nichos de internet a la discusión política: "las charos". Lejos de ser un simple hipocorístico del nombre de Rosario, este apelativo se utiliza actualmente como un término peyorativo y misógino para referirse a un perfil muy específico de mujer.
Según diversos análisis del discurso digital, incluyendo informes de instituciones como el Instituto de la Mujer, el término "charo" se refiere a mujeres de mediana o avanzada edad (aunque la edad es flexible), con marcada tendencia izquierdista o progresista y activismo feminista. A menudo son asociadas con un estatus económico de clase media, siendo frecuentemente representadas como funcionarias o divorciadas.
El uso principal de "Charo" es la deslegitimación. Al etiquetar a una mujer como tal, sus opiniones, especialmente las relacionadas con la política, el feminismo o la igualdad, son instantáneamente descartadas y ridiculizadas.
"El uso de 'Charo' actúa como un mecanismo de deslegitimación de la voz femenina y de desacreditación del pensamiento feminista", según un informe reciente del Instituto de las Mujeres.
El término se popularizó en foros españoles en la década de 2010 y ha alcanzado su máximo auge en la actualidad, siendo utilizado por usuarios asociados a la derecha populista y la extrema derecha en redes sociales como Twitter (X) o plataformas de vídeos.
Se le compara a menudo con el arquetipo estadounidense de "Karen" (mujer blanca de clase media que exige privilegios y es hostil), pero la similitud no es total: mientras que "Karen" se enfoca en el privilegio y el comportamiento irascible, "Charo" añade una carga política e ideológica, atacando directamente el perfil progresista y feminista.
El uso extendido de este término ha generado preocupación a nivel institucional. El Ministerio de Igualdad de España ha denunciado el término como una forma de violencia simbólica que busca silenciar a las mujeres con voz en el espacio público.
El debate alrededor de "Charo" pone de manifiesto cómo el lenguaje y los neologismos digitales son utilizados para reforzar estereotipos y generar polarización ideológica en la esfera pública.