Las católicas leonesas lamentan su exclusión del diaconado
La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia critica que la decisión se base en la «masculinidad de Cristo»

Reunión de La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia de León esta semana.
Cinco votos a favor y cinco en contra han decidido que las mujeres, de momento, sean excluidas del diaconado en la Iglesia católica. El resultado de la comisión encargada por el papa Francisco para dilucidar sobre el acceso femenino a este ministerio ha caído como un jarro de agua fría entre las mujeres católicas que luchan por la igualdad.
La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia, que acaba de constituirse en León, ha manifestado su máxima decepción con la interpretación que ha dado la comisión de la Sagrada Escritura y el Magisterio.
«Argumentar la exclusión del diaconado en la masculinidad de Cristo pone en riesgo la teología del Concilio Vaticano II que ratifica la igual dignidad de las mujeres y los hombres y el reconocimiento de las primeras como imagen de Cristo», señala el posicionamiento de La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia en Madrid, que asumen también las leonesas.
«Es una decisión más fruto del miedo a la pérdida del privilegio masculino que de la audacia evangélica y el reconocimiento de la igualdad»
Dicho argumento significa —añaden— que «las mujeres no son salvadas de la misma manera que los varones, pues no son imagen de Cristo (en su naturaleza humana)», añaden. Las mujeres católicas recuerdan que «las propuestas sobre la participación en igualdad que han llegado al Sínodo de la Sinodalidad han sido miles, visibilizándose que en los lugares más olvidados del mundo incluso por la propia Iglesia, las comunidades cristianas se mantienen vivas, de hecho, gracias al espíritu y la tarea diaconal no reconocida de las mujeres en sus comunidades».
«No nos queréis ni nos respetáis, pero nos necesitáis», alega Cristina Inogés Sanz en Vida Nueva Digital. Esta teóloga laica y profesora de la Facultad de Teología Protestante critica la ambigüedad del informe Petrocchi.
El texto redactado por el cardenal con el resultado de los trabajos excluye la posibilidad de proceder en la dirección de la admisión de mujeres al diaconado entendido como grado del sacramento del orden, aunque por el momento no es posible «formular un juicio definitivo, como en el caso de la ordenación sacerdotal», dice textualmente.
Para La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia este documento es final «es un reflejo de los miedos y tensiones internas que la cuestión de las mujeres sigue provocando en la Iglesia».
La negación del diaconado femenino «nos parece una contradicción intrínseca, porque nuevamente desde la jerarquía se pretende generar procesos de cambio sin nosotras, las mujeres», recalcan en el manifiesto que han hecho público.
«Se apartan así nuestros dones, aspiraciones y deseos más hondos de servicio al Evangelio», lamentan. Las mujeres involucradas en la lucha por la igualdad en la Iglesia católica subrayan que «se olvida de nuevo que la participación en la Iglesia no es una cuestión utilitarista ni tampoco una jerarquía de consagrados y subalternas, sino una diversidad de ministerios eclesiales, que reconoce y otorga la comunidad cristiana a quien posee los dones que Dios le ha dado».
Las mujeres reclaman a la Iglesia «escuchar los signos de los tiempos, entre ellos, sin duda el clamor por la igualdad y la justicia de género frente a toda forma de poder y violencia contra las mujeres y actuar en consecuencia frente a siglos de discriminación y subordinación».
El ambiguo documento aplaza la decisión sine die y «favorece una mirada segregada, benévola y paternalista hacia las mujeres». Sin embargo, «nos sentimos tercamente esperanzadas», concluyen.
La Revuelta de las leonesas echa a andar
Son ya 32 las ciudades en España donde se han constituido colectivos que quieren pasar del debate interno a la exposición pública sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la Iglesia. En la Diócesis de León, el tema de la igualdad fue uno de los asuntos debatidos en las asambleas presinodoles, en las que participaron más de 600 fieles, hombres y mujeres. ««Pido a las mujeres leonesas que hablen; además de hacer, nuestras voces se tienen que oír», señalaba a este periódico Maribel Fernández.
Aparte de otras muchas labores que realizan en las parroquias, tanto a nivel espiritual como en el mantenimiento material y cuidado de los templos, en la Diócesis de León supera la ya la veintena de mujeres las que celebran la palabra en sustitución de la misa en muchos pueblos a donde ya no pueden llegar los sacerdotes por su cada vez más escasa nómina en activo.
«El papel de la mujer es esencial, no debe quedarse en un lugar secundario. La mujer debe estar al mismo nivel que el hombre», defiende Maribel Fernández, a quien el obispo invitó a participar en la fase diocesana del Sínodo y fue la representante en el encuentro sinodal.