Celerina Ferrero ya canta jotas en el cielo

Celerina Ferrero en su florido corral tocando la pandereta, en una foto de 2014.
Sonaron las campanas de Año Nuevo y Celerina Ferrero Martínez (1933-2026) se fue con un suspiro. La entrañable guardiana de las tradiciones, que enseñó a varias generaciones de Velilla de la Reina a bailar la jota en su corral, apenas puso el pie en 2026 aunque dejó tras de sí 92 años de una vida llena de cantares, romances, refranes y toques de pandereta y cargada de trabajo y alegría compartida con su pueblo.
Pasó sus últimos días en la residencia Buenos Aires del pueblo de Castrillo de San Pelayo y en Velilla de la Reina su recuerdo será imborrable. Mucho dejó escrito en sus cuadernos y mucho más pervive en las generaciones más jóvenes que siguen apegadas a esa tradición secular.
Alguna moza lleva pegada a su cintura la faltriquera que Celerina bordó a su madre por la boda y los mantenedores del antruejo nunca olvidarán cuando cantó en Lisboa y en París con Andadura.
«Para cantar, tener voz/ para bailar, el salero/ y para tocar el pandero, mover bien los dedos», decía esta mujer que fue una virtuosa de la pandereta y decía que sus gallinas cantaban todavía mejor que ella, con esa simpatía de la sencillez con la que contaba y cantaba la vida.
Celerina fue despedida el sábado en la iglesia parroquial de Velilla de la Reina con enorme gratitud a su legado, sabiendo que su vecina ya andará cantando y tocando la pandereta en el cielo.