SANIDAD
Cruzada de una madre de León contra la publicidad del maquillaje infantil
Elisa Rapado impulsa en change.org una petición que en 24 horas sumó casi 500 firmas y tiene gran repercusión en redes sociales. «Muchos de estos cosméticos contienen disruptores endocrinos»

Elisa Rapado, impulsora de la petición de firmas que suma cada vez más firmas en change.org y se comparte en redes sociales.
El mercado mundial del maquillaje infantil movió 1.375 millones de euros en 2025 y se espera que en 2026 crezca a 1.461 millones, según el informe de la consultora Business Research Insights, que prevé que este negocio crezca hasta los 2.450 millones euros en 2035.
En la producción de los cosméticos se utilizan combinaciones de compuestos químicos, algunos son disruptores endocrinos que afectan a la salud de las criaturas a las que se dirigen campañas publicitarias como si se tratara de juguetes.
Elisa Rapado, una madre de dos niñas de cinco años y catorce meses, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en change.org para que se prohíba la publicidad y se retiren los productos tóxicos de los maquillajes infantiles. «Estas Navidades ha habido un boom de ventas de estos maquillajes, las niñas los piden porque los ven anunciados en la tele, en las tiendas están al alcance de sus manos. Hay un grupo coreano, K-pop, que actúan supermaquillados y las niñas quieren imitarlos. Mi niña, que tiene cinco años, me ha pedido un estuche de maquillaje».
Ante la falta de iniciativas en internet y en asociaciones de consumidores como Facua, a las que estaba decidida sumarse, Elisa ha optado por impulsar su propia campaña que en solo 24 horas sumó casi 500 firmas y ha tenido gran repercusión en las redes sociales. La campaña continúa abierta. Además de los tóxicos, "los estuches llevan imágenes de princesas y personajes de la serie de televisión. Al dirigir el producto a las niñas consiguen que normalicen el uso de maquillaje y las introducen prematuramente en una rueda de consumo de productos estéticos que, sin duda, no necesitan y afean su imagen».
Miriam Fernández-Parrado, adjunta al servicio de Dermatología del Hospital de León y dermatóloga en Hospital San Juan de Dios, ha observado un interés creciente por parte de las nuevas generaciones en el uso de productos cosméticos, no solo maquillajes. «Ese interés, llevado al extremo, puede incluso convertirse en una obsesión por las rutinas de cuidado facial o skin care, lo que conocemos como cosmeticorexia. Resulta evidente que una niña de 8 años no necesita un crema antiojeras ni para prevenir las arrugas, pero en el caso de otro tipo de productos como las mascarillas, peelings o geles limpiadores pueden resultar más difícil discernir si el uso puede ser perjudicial o no».
Fernández-Parrado pide a las familias no dejarse llevar por el reclamo o promoción del producto. «Debemos tener la capacidad para comprobar si lo que están anunciando es veraz o no. Para evaluar la idoneidad de productos cosméticos, un primer paso puede ser leer el INCI (siglas de International Nomenclature Cosmetic Ingredient), que no es más que el listado estandarizado de ingredientes que lleva el producto y es obligatorio en toda la Unión Europea desde 1998. La normativa Europea en cuanto a la seguridad tanto de productos cosméticos como de juguetes es una de las más estrictas del mundo».
Esta ‘búsqueda’ constante para comprobar los componentes químicos no está al alcance del conocimiento de muchas familias. «La gente no tiene la responsabilidad de saber qué compuestos llevan y si son o no perjudiciales. Los pintacaras que se utilizan para jugar con las criaturas llevan un 43% de sustancias tóxicas. Desconozco si hay algunos que no los lleven. Me gustaría saber si los hay y cuáles son. De la misma manera que se consiguió que se eliminara el exceso de azúcares en los alimentos, las familias debemos tener la garantía de que estos cosméticos no perjudican la salud de nuestras hijas».
Compuestos tóxicos
La dermatóloga Fernández-Parrado destaca que los disruptores endocrinos son moléculas que tienen una estructura similar a algunas de las hormonas que produce el cuerpo humano. «Por este motivo, en cantidades suficientes pueden 'engañar' a nuestro organismo y actuar igual que nuestras hormonas, alterando los niveles normales y su funcionamiento".
Además de las siliconas, que la dermatóloga Fernández-Parrado define como «ingrediente polémico» que se ha limitado por su contaminación ambiental, «posiblemente uno de los ingredientes más peligrosos para los niños sea el aceite de árbol de té, que a pesar de ser natural, ya ha demostrado ser un alérgeno con elevado poder sensibilizante y un potente inductor endocrino. Puede producir ginecomastia (desarrollo excesivo y anormal de las mamas en varones) y telarquia (desarrollo de la mama en niñas) precoz en niños prepúberes. Puede estar presente en todo tipo de producto».
Los salicilatos están presentes debido a sus propiedades conservantes y aromáticas, «ya que pueden enmascarar el olor de otros productos, y fotoprotectores frente la radiación UVB. Sin embargo, actúan como disruptores endocrinos con actividad estrogénica por lo que el ácido salicílico, está prohibido en menores de 3 años y su uso también está muy limitado en menores de 10 años. Puede estar presentes en limpiadores faciales, peelings o mascarillas»
Para la dermatóloga, hay otros ingredientes, como los parabenos «que han sido injustamente demonizados (a raíz de un artículo en el que presentaban actividad estrogénica in-vitro, pero 100.000 veces menor que el 17-estradiol que sería nuestra propia humana y otro artículo en el que se encontraron parabenos en biopsias de cáncer de mama pero sin encontrar causalidad, y posiblemente como resultado de que el material con el que se cortaban las piezas tenía parabenos, ya que es un potente antiséptico), presentes no solo en cosmética sino también en la industria alimentaria por sus propiedades conservantes. No podemos encontrar ningún producto que se promocione como libre de parabenos, porque significaría que no podrían contener ni una sola traza de estos componentes. Los parabenos prohibidos en industria cosmética son los de cadena larga (isopropil-parabeno iso-PRP, iso-butilparabeno Iso-Bup, benzyl-parabeno BZP, p-hidroxybencyl acid (PHBA)».
En la petición en change.org se lee que los firmantes «avalamos la prohibición estricta de la publicidad dirigida a menores de productos cosméticos, especialmente aquellos que contienen estas sustancias nocivas. Exigimos a las autoridades que prohíban a las marcas el uso de compuestos tóxicos en los productos destinados a los niños y niñas, especialmente en los pintacaras al agua, que deberían ser los únicos que utilizaran las criaturas».