Síndrome de piernas inquietas infradiagnosticado
El síndrome afecta a entre un 5 y un 10% de la población y el 40% no tiene un buen diagnóstico
Conferencia sobre el síndrome de piernas inquietas.
Casi el 40% de las personas que padecen el síndrome de piernas inquietas están sin diagnóstico. Los neurólogos leoneses Ángel Fernández y Adrián Arés, explicaron este jueves en una charla divulgativa organizada por la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (Aespi), que el síndrome «es un problema de salud altamente frecuente» que padecen entre el 5 y el 10% de la población de manera crónica o episódica. «Está muy infradiagnosticado. Se calcula que cerca de un 40% no se diagnostica o está mal diagnosticado, con todo lo que ello conlleva. Es muy importante tener un diagnóstico correcto», asegura Ángel Fernández.
«Es un cuadro que no tiene quien quiere, sino quien puede, porque cada vez está más claro que hay una base genética y se manifiesta en el mejor momento del día, que es cuando nos vamos a relajar por la noche». Los síntomas empiezan con una molesta sensación «que a veces los pacientes no saben describir», pero a la que todos se refieren como dolor, calambres, hormigueos, tiranteces o quemazón. «Se suele localizar en una zona concreta de la pierna, entre la rodilla y el tobillo, en la caña del hueso de la pierna» y suele afecta a una o las dos piernas a la vez.
Esta sensación «desagradable", como la describe el especialista «solamente se alivia cuando se mueven las piernas o se da un paseo, pero imagina si tienes que estar dos o tres horas paseando por la noche, la calidad del sueño se resiente, porque los síntomas suelen aparecer cuando se está en reposo por la noche».
El síndrome interfiere en la calidad del sueño, la memoria y la concentración y se asocia a otros problemas orgánicos importantes. «Como consecuencia del exceso de movimiento hay más problemas de caderas y rodillas, sube la presión arterial, como se duerme peor se recurre más veces a la nevera para comer más dulce, con lo que el peso sube y genera otros el sobrepeso sube y provoca problemas concomitantes que te dan peor calidad de vida». Es importante reconocer e identificar los síntomas. «Hay que pedir consulta al médico de cabecera para hacer estudios básicos como una analítica, para saber cómo está el riñón, el hígado y los depósitos de hierro en la sangre, y revisar que no se estén tomando medicamentos que puedan empeorar el cuadro sin darnos cuenta». Con el diagnóstico claro, el especialista analizará cuál es el mejor tratamiento, que a veces no es farmacológico, como evitar el sobrepeso, el consumo de café, tabaco y alcohol. «Es muy importante el ejercicio físico para fortalecer las extremidades, como subir una cuesta o andar por la playa o piscina a media caña para potenciar las piernas".