La catarata ocular lleva al quirófano a 4.300 leoneses al año
Cincuenta médicos residentes de Castilla y León se forman en León para afrontar complicaciones complejas durante las intervenciones quirúrgicas

Los participantes en la jornada durante una de las formaciones.
Parece una operación sencilla, pero no lo es. Los médicos internos residentes (MIR) necesitan una media de cuatro años de formación y supervisión de un profesional con experiencia, para operar su primer ojo en un paciente con cataratas. Esta opacidad del cristalino que comienza alrededor de los 55 años, lleva al quirófano del Hospital de León a 4.300 leoneses al año. «Es una intervención muy frecuente no exenta de riesgos, porque aunque la gente piense lo contrario no es un procedimiento sencillo», asegura el jefe del servicio de Oftalmología del Hospital de León, Manuel Franco Benito, que este viernes formó parte del grupo de tres especialistas que impartieron en León un curso a 50 medicos residentes de toda Castilla y León.
La reunión anual de residentes, organizada por la Sociedad Castellano y Leonesa de Oftalmología, tiene este año como formación monográfica la prevención y el manejo de las complicaciones que surgen en la cirugía de cataratas. El formato de este año tiene como novedad que las presentaciones de los casos quirúrgicos se han impartido en vídeos, con cirugías grabadas para discutir y revisar cada paso que se realiza durante la intervención para buscar la técnica más adecuada que evite el problema. Después de la presentación, David Galarreta, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico de Valladolid, Javier Celis, jefe de Unidad de Segmento Anterior del Hospital de Alcázar de San Juan y Manuel Franco, jefe de Servicio del Hospital de León, discuten cada caso con los participantes.
Trucos
«Enseñamos trucos quirúrgicos para que sepan reaccionar en caso de que les surja una complicación durante la intervención de una catarata», asegura Manuel Francos Benito. En alrededor del 3% de las operaciones de cataratas surge alguna complicación porque la cirugía no está exenta de riesgos, incluso el de pérdida de visión. Los oftalmólogos se preparan para afrontar operaciones de cataratas en ojos de alta complejidad, que representan el 20% de las cataratas operadas. «No todas las operaciones de cataratas son fáciles», destaca Franco Benito, que menciona los traumatismos, la diabetes, algunas medicaciones que toman los pacientes para otras enfermedades como desencadenantes de problemas durante la intervención o en el postoperatorio, como inflamaciones difíciles de tratar.
Avance tecnológico
Las nuevas técnicas quirúrgicas, los tratamientos y el adiestramiento de los especialistas con robots quirúrgicos han conseguido reducir al mínimo las complicaciones, pero Franco Benito sostiene que recurrir a la cirugía es una alternativa que los especialistas intentan alargar lo máximo posible en el tiempo. «Las demandas visuales son cada vez más frecuentes y las personas toleran peor no tener una buena visión. Ahora hay mucha seguridad en las cirugías, hacemos mejor las cosas, las lentes intraoculares son de mayor seguridad y la tecnología de la que disponemos ahora es mucho mejor que la que teníamos antes». Franco Benito defiende que, ante el aumento de peticiones para mejorar la visión con una cirugía, pero la última palabra la tiene siempre el cirujano.
«Cuando implantamos una prótesis, una lente, en el ojo de una persona de 50 años, tenemos que valorarlo muy bien, porque esa prótesis va a estar en el ojo cuarenta años. Tenemos que ser prudentes a la hora de indicar esa intervención a no ser que la baja visión que sufre el paciente con la catarata le impida llevar una vida normalizada».
Aunque la catarata puede aparecer alrededor de los 50 años, la media de edad de los pacientes que entran al quirófano es de 73 años. «La decisión de operar tiene que ver mucho con la edad, que se deteriore la calidad de vida y no se pueda conducir, manejar el ordenador o que te convierta en una persona dependiente». La aparición de las cataratas está directamente relacionada con la edad, pero hay otros desencadenantes, como una fuerte miopía, diabetes, los medicamentos con corticoides, enfermedades autoinmunes o tratamientos oncológicos.
La lista de espera para cirugía de cataratas en el Hospital de León se sitúa dentro de los procedimientos con mayor número de pacientes, con una demora media en oftalmología en el conjunto de Castilla y León de 84 días.
Síntomas
Los síntomas de las cataratas comienzan con la percepción de imágenes borrosas, como a través de un velo, pérdida de la intensidad de los colores, visión distorsionada o desdoblada con un solo ojo, mayor sensibilidad a la luz y visión de halos alrededor de las luces y empeoramiento de la visión lejana, acompañada a veces de mejoría de la visión cercana sin gafas con relativa frecuencia.
El oftalmólogo valorará la conveniencia o no de una intervención quirúrgica dependiendo de la incapacidad para ver y la edad del paciente.
Los más habituales son visión borrosa, sensibilidad a la luz y halos alrededor de las luces.
La recuperación tras una cirugía para una cicatrización completa está entre 4 y 8 semanas.