Jared Isaacman, administrador de la Nasa: "No volveremos a abandonar la Luna"
Los cuatro astronautas de la misión Artemis II amerizaron en el Pacífico a las 2.07 del sábado tras 10 días en el espacio. «Lo próximo, Marte", proclamó Trump

Los cuatro astronautas con Orion
«Una visita a un lugar extraño te dará una nueva perspectiva. Números de la suerte: 47, 31, 22, 9, 19, 35». Este fue el mensaje que Reid Wiseman se encontró el 11 de febrero de 2017 en una de esas galletitas de la suerte que auguran el futuro y, de paso, tratan de acertar los números del sorteo de la lotería en Estados Unidos. Lo colgó en su cuenta de X —entonces todavía Twitter— con un deseo. «Tal vez la Luna o un viaje a Marte».
Por entonces, Wiseman, astronauta desde 2009, ya había viajado al espacio pero faltaban todavía algunos años para que fuera elegido comandante de la misión Artemis 2, la que ha llevado al ser humano de vuelta a la órbita lunar 53 años después de que lo hiciera la última de las misiones Apolo.
El astronauta estadounidense regresó en la madrugada de este sábado a la Tierra junto a sus compañeros Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen tras un histórico periplo espacial de casi diez días en el que han recorrido más de un millón de kilómetros. «¡Qué viaje! ¡Estamos estables!», exclamó el propio Weisman para confirmar que la misión había concluido con éxito. «¡Felicitaciones a la magnífica y talentosa tripulación de Artemis 2.
Todo el viaje fue espectacular, el aterrizaje fue perfecto y, como presidente de los Estados Unidos, no podría estar más orgulloso! Espero verlos pronto en la Casa Blanca. ¡Lo volveremos a hacer y luego, la próxima etapa, Marte!», les felicitó Donald Trump. «Reid, Victor, Christina y Jeremy, bienvenidos a casa y felicitaciones por este logro verdaremente histórico. La tripulación impulsó la exploración humana más allá de lo que jamás se había logrado. Esto es solo el comienzo. No volveremos a dejar la Luna jamás», subrayó Jared Isaacman, el administrador general de la Nasa.
La nave Orión amerizó a las 2.07 de la madrugada en hora peninsular para poner fin a un viaje estelar que ha establecido varios hitos. Además del regreso a la órbita lunar más de cinco décadas después, la misión Artemisa 2 es ya el viaje más largo de la historia al alejarse 406.000 kilómetros de nuestro planeta —6.000 más que la Apolo 13— y Koch y Glover se han convertido en la primera mujer y primer hombre negro en merodear la Luna. Hansen, canadiense, ha sido el primer no estadounidense en lograrlo.
Los cuatro astronautas se habían despertado a las 17.35 con la canción ‘Run to the water’, de Live a 113.000 kilómetros de la Tierra. Pasada la media noche, a las 00.35 horas, se embutieron en los trajes espaciales para afrontar la reentrada en la atmósfera terrestre a 39.692 kilómetros por hora.
Era el momento más crítico al tener que soportar los más de 3.000 grados que se generan. «Iremos montados en una bola de fuego que atraviesa la atmósfera», había explicado Glover. Afrontaban 14 minutos en las que el escudo térmico —una especie de armadura de tres capas— debía soportar una temperatura más de la mitad de las que se registran en la superficie del Sol.
El primer contacto con la atmósfera se produjo a las 1.55 horas, momento en el que, como estaba previsto, se perdieron las comunicaciones durante seis minutos al quedar envuelta la Orión en una abrasadora aureola de plasma. La bola de fuego de la que hablaba Glover.
El incómodo silencio terminó con un nuevo mensaje de la tripulación. «Houston, Integrity —el nombre con el que bautizaron la Orión-, te oímos alto y claro». Eran las 2.02 y los equipos de rescate ya podían ver en el cielo a la nave en su vertiginoso descenso.
A 7.000 metros de altura comenzaron a desplegarse sus once paracaídas para reducir la velocidad. Cinco minutos después, la cápsula se posó ‘suavemente’ —a una velocidad de unos 32 kilómetros por hora— sobre el Oceáno Pacífico, frente aSan Diego, en California, a solo un kilómetro y medio del lugar establecido en el plan inicial, según desveló la agencia espacial en la rueda de prensa posterior al amerizaje.
Un escuadrón de helicópteros de la Armada estadounidense con base en la Estación Aeronaval de North Island los rescató casi una hora después y los llevó hasta el buque anfibio USS John P. Murtha, donde fueron examinados médicamente.