Diario de León

Antonio Mallo, histórico profesor de los Jesuitas de León, muere a los 78 años

El que fuera jefe de estudios y profesor de matemáticas deja un legado de décadas dedicado a la enseñanza y al humanismo en la capital leonesa

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La comunidad educativa de León lamenta la pérdida de Antonio Mallo, una figura imprescindible para entender la historia reciente del Colegio Sagrado Corazón, quien ha fallecido a los 78 años de edad. Durante décadas, Mallo se consolidó como uno de los pilares del centro, dejando una huella imborrable en las promociones de alumnos que pasaron por sus aulas, donde se le recordará siempre por su rigor académico y su cercanía personal.

Su trayectoria en el colegio estuvo marcada por una polivalencia intelectual poco común, fruto de su doble formación en Matemáticas y Teología. Esta combinación le permitió ejercer la docencia desde una perspectiva que unía la precisión científica con la profundidad humanista, convirtiéndose en un profesor de matemáticas capaz de transmitir valores más allá de los números. Además de su labor docente, desempeñó con firmeza y dedicación el cargo de Jefe de Estudios de Bachillerato, gestionando una de las etapas más determinantes en la formación de los jóvenes leoneses.

Muchos de sus antiguos alumnos recuerdan con especial cariño su faceta más dialéctica y su disposición al intercambio de ideas en el aula. Era bien sabido entre los estudiantes que, si se le planteaba un tema de actualidad o una cuestión profunda sobre la que debatir, Mallo no dudaba en aparcar las fórmulas matemáticas para dedicar la hora completa a la reflexión y al análisis crítico. Estas pausas en el temario se convertían en auténticas lecciones de vida y pensamiento, demostrando que su prioridad era siempre el desarrollo intelectual y personal de su alumnado por encima del programa escolar.

La vinculación de Antonio Mallo con la institución jesuita era absoluta y trascendía lo individual, ya que su vida familiar también estuvo estrechamente ligada al centro. Su esposa, Esther Romero, fue igualmente una profesora muy querida en el mismo colegio, formando un matrimonio profundamente respetado por el claustro y las familias. Con su partida, el Colegio Jesuitas despide no solo a un profesor histórico, sino a un hombre que dedicó su vida entera a la vocación de enseñar y a la gestión educativa con una entrega ejemplar.

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