El teólogo Juan José Tamayo en León: "El mundo se ha convertido en un coloso en llamas"
Presenta su libro 'Cristianismo radical'

Juan José Tamayo, ayer en la presentación del libro en Sierra Pambley.
El teólogo Juan José Tamayo, presentó este martes en León su libro Cristianismo radical, donde aborda la influencia en la sociedad de los discursos de odio.
—¿Por qué ha escrito ahora este libro?
—Porque quería recuperar el carácter liberador del cristianismo originario, el de Jesús de Nazaret, que está enormemente deteriorado, mercantilizado y falseado por parte de los sectores de la extrema derecha política y religiosa. El amor ha sido sustituido por el odio, el perdón por la venganza, la amistad social, que diría el papa Francisco, por la dialéctica amigo-enemigo, la solidaridad y la hospitalidad por el racismo y la xenofobia, el respeto a la diversidad por la intolerancia y la imposición de una sola ideología. Como teólogo de la liberación que soy pretendo responder de una manera modesta, pero firme, a los grandes desafíos que vive nuestro tiempo. El problema más acuciante es que el mundo se ha convertido en un coloso en llamas. En este momento hay 92 países que están implicados en conflictos bélicos y los más graves de todos son el genocidio en Gaza por parte de Israel, apelando a razones religiosas, con una falta de respeto al derecho internacional y a los derechos humanos, como la intervención militar de Estados Unidos en Irán, el secuestro del presidente de Venezuela, por ejemplo. Hay otra guerra que no está declarada, pero es enormemente dramática en costes humanos, que es la violencia de género, los feminicidios.
—¿Cómo lograr la paz?
—La paz tiene que llegar con un cristianismo en policromía, que compagine el color rojo de la defensa de la justicia, el verde de la ecología, el morado del feminismo, el blanco de la paz, el arcoíris como bandera del LGTBIQ+ y el amarillo del maíz de las espiritualidades indígenas.
—¿Qué opina de la postura de la jerarquía eclesiástica con respecto a la exclusión de las mujeres y la violencia de género?
—La mujer está excluida de los ministerios eclesiásticos y la toma de decisiones importantes. Hay una insensibilidad de un sector importante de la jerarquía eclesiástica sobre la violencia de género. Se pronuncian sobre el aborto, el matrimonio homosexual, los modelos de familia, la educación sexual... pero ni una palabra sobre la violencia de género. En la iglesia católica, las mujeres viven una marginación total.
—¿A quién se refiere cuando habla de extremismo religioso?
—A la alianza y la complicidad que vienen estableciendo desde hace 10 años los movimientos cristianos católicos integristas como Hazte Oír, o la Asociación de Abogados Cristianos con los partidos de la extrema derecha, concretamente con Vox. Desde el punto de vista de la Conferencia Episcopal Española creo que no, pero, sin embargo, hay un grupo de obispos y de arzobispos en España que asumen, predican y defienden los planteamientos de estas organizaciones extremistas e integristas.
—¿En qué coinciden estos movimientos extremistas?
—En ese rechazo que tienen estos movimientos hacia el matrimonio igualitario, que también es compartido por la jerarquía eclesiástica, esa resistencia a la educación afectivo-sexual en las escuelas, por ejemplo. En lo único que se han diferenciado es en el tema de la inmigración. Los obispos españoles han apostado claramente por la integración, por la acogida y por la hospitalidad y, por esa razón, esa extrema derecha está criticando a la jerarquía.
—¿Cree que ha habido un retroceso dentro de la jerarquía de la Iglesia o simplemente estaba ahí y ahora se manifiesta de una manera más clara?
—Es difícil responder a esa pregunta Ya se venía preparando desde los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, posicionados en unos planteamientos neoconservadores, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista religioso. Esa posición tan integrista, tan tradicional, tan conservadora que mantuvieron durante estos dos pontificados ha continuado y no han sido capaces de seguir el ritmo de las reformas y de los avances que llevó a cabo el papa Francisco.
— ¿Cree que el Papa León XIV podrá cambiar esta situación?
—Los mensajes que está transmitiendo son muy convincentes y su visita a España en junio pueden contribuir a cambiar esta orientación tan conservadora que caracteriza a la mayoría de la Conferencia Episcopal Española. El Papa es un autoritas, la figura que más autoritad moral tiene en el mundo y trasciende a la Iglesia Católica, porque ya no es tanto por obediencia al Papa, sino por coherencia con ese mensaje liberador y transformador a nivel eclesial, político y económico que está transmitiendo con las críticas a la situación bélica, de los discursos de odio y de la defensade que otro mundo es posible.
— ¿Qué repercusiones puede tener para la Iglesia este enfrentamiento con Trump?
—Sale del ámbito institucional, puramente religioso y entra en un entorno político, moral y ético. La Iglesia católica está viviendo una de las crisis más profundas de las últimas décadas por la pederastia, a la que no ha dado respuesta conforme a la compasión que reclamaban las víctimas. Un sector muy importante de la jerarquía de eclesiástica de EE UU está posicionado del lado de Trump. Esa actitud de autoridad moral que tiene el Papa en los diferentes conflictos es importante, el más reciente, la felicitación que hizo a las autoridades españolas por l la actitud solidaria y acogedora de las personas del barco con hantavirus.