Diario de León

"Un hombre bueno"

Ningún día es igual que otro. Pero el de hoy, 31 de mayo, nos ha sacudido, inexorable, a los muchos que te queríamos, que te seguimos queriendo

Elías Rodríguez Ferri es el presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León. RAMIRO

Elías Rodríguez Ferri es el presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León. RAMIRO

Publicado por
César-Bernardo Gutiérrez Martín - Catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de León
León

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Enamorado de tu tierra leonesa como el que más, aunque caparrosino de cuna y de alma azadinense, en cuya localidad una calle luce tus apellidos (la de la Escuela Municipal de Música del ayuntamiento de Sariegos), tus méritos han sido tantos que no cabrían en una página entera de este periódico. Eras Catedrático de Sanidad Animal desde hace cuarenta años, desde 1986 en León y antes en Madrid, donde fuiste Secretario de su Facultad de Veterinaria; miembro del Cuerpo Nacional Veterinario desde 1974; Decano de la Facultad de Veterinaria de León (1989-1998) y Director del departamento de Sanidad Animal (2002-2011); Presidente y Fundador de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León (2010-2025) y Presidente de Honor desde entonces; Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (1984), de la Real Academia de Doctores de España (1995) y de la Real Academia Nacional de Medicina de España (2018); Director del Instituto de Biotecnología de León (2009-2016); Medalla de la Organización Colegial Veterinaria (2024); experto de referencia en los medios de comunicación para temas relacionados con la Sanidad Animal… y tantos otros “galones” más que la inteligencia artificial podría desgranar en pocos instantes con solo teclear tu nombre y apellidos. O con escribir únicamente tu apellido materno, que desde muy pronto desposeyó de protagonismo a tu nombre de familia paterno.

Sin embargo, de tu trayectoria vital prefiero quedarme, no con una sucesión de innumerables méritos, sino con tu nada común inteligencia natural, también emocional, así como con otros tantos valores que para mí constituyen las cualidades que mejor te han definido. Escuché en alguna ocasión que la humildad es la virtud de los que no tienen otra. Antes bien, como oposición a la soberbia, la rutina diaria nos demuestra que la humildad es el atributo que, cuando adorna a los mejores, los convierte en personas todavía más brillantes, de una talla superior a la que puede deducirse del currículo más abultado. Porque si algo fuiste, fue un hombre humilde, sencillo, bueno. De los que no abundan.

El recuerdo siempre nos devolverá tu sonrisa afable, tu broma ingeniosa, tu gran elocuencia, tu trato de igual a igual, tus continuas palabras de ánimo, tus consejos sinceros de amigo sin doblez, tu entrega continuada a discípulos y alumnos. La RAE define maestro como aquel que posee un mérito relevante entre los de su clase, antes de añadir que es la persona que enseña una ciencia, arte u oficio o tiene título para hacerlo. Maestro, tus numerosos discípulos trabajan hoy en América, la Unión Europea, Madrid o León. Y todos hemos intentado encauzar nuestros pasos por el sendero que nos marcaste, en la universidad, en otras instituciones públicas o en la empresa privada… pero hemos sido incapaces de alcanzarte, porque el ritmo que imprimías era inaccesible. Desgraciadamente, el destino fatal ha querido que encontraras demasiado pronto al tuyo, a tu mentor, Guillermo Suárez Fernández, sin cumplir siquiera dos años desde su fallecimiento.

Batallador constante, quizá por proceder de una familia modesta, de la que nos contabas anécdotas con tanto cariño, supliste las múltiples oportunidades de quienes proceden de entornos más acomodados con una capacidad de trabajo imponderable, que se convirtió enseguida en un referente en todo el ámbito veterinario. Por supuesto, esa gran resiliencia se mantuvo hasta los momentos finales; de otro modo, resultaría difícil entender la fortaleza de que hiciste gala contra una enfermedad tan agresiva.

Hoy he querido reunir, como mejor he sabido, palabras de admiración y cariño que nunca hubiera deseado escribir. Tu amplísimo legado forma parte desde ya de la historia española de la Veterinaria. Y de ejemplo para todos tus discípulos y amigos. Vela desde ahí por los que aquí seguiremos echándote de menos.

Ningún día es igual que otro. Pero el de hoy, 31 de mayo, nos ha sacudido, inexorable, a los muchos que te queríamos, que te seguimos queriendo. Elías-Fernando Rodríguez Ferri, maestro y amigo, descansa en paz después de 78 años de vida en la que has hecho sentir mejor la suya a tantos semejantes.

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