León XIV pide «salir del egoísmo»

El Papa celebra la misa y la procesión del Corpus Christi ante un millón doscientas mil personas con el centro de Madrid sembrado de claveles; por la tarde, una larga ovación recibió al Pontífice en el encuentro con las artes, el mundo laboral y el deporte

La procesión del Corpus con el Papa bajo palio portando el Santísimo y el suelo alfombrado de flores fue multitudinaria.efe / zipi

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Agencias
Redacción

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León dejó su huella en el segundo día de la visita del Papa a España. Cerca de un millar de feligreses de las diócesis de León y Astorga se sumaron al millón doscientas mil almas que participaron en la eucaristía en la plaza de Cibeles y en la extraordinaria procesión del Corpus Christi.

Madrid amaneció con el suelo vestido de claveles. Más de 30.000 flores, llegadas desde Ponteareas tras un viaje de 600 kilómetros, cubrieron el centro de la capital en 16 alfombras efímeras por las que avanzó la procesión del Corpus con León XIV bajo palio con la custodia.

La Reina, con un vestido blanco representando el privilegio de blanco de las monarcas católicas, ha saludado al Papa, antes de que lo hicieran la Princesa Leonor y de la Infanta Sofía.

El Papa ha comenzado su homilía con un homenaje a la tradición religiosa de España, al Corpus Christi y a sus «solemnes procesiones", tras lo que ha recordado que también en España el día del Corpus se celebra el Día de la Caridad.

Desde ahí, ha invitado a todos a salir del «egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada» y ha alentado a los católicos españoles a que se abran «a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren y a quienes han perdido la esperanza».

Portando el Santísimo, León XIV bajó del escenario convertido en presbiterio delante de la fachada principal del Palacio de Cibeles y se situó bajo el palio para arrancar el camino.

Después rodeó la fuente pasando muy cerca de los sacerdotes que han repartido la comunión y que ocupaban el centro de la plaza en la zona habilitada para ellos.

Los alrededores de Cibeles se convirtieron en una marea multicultural. Una mayoría de asistentes eran españoles (no en vano León XIV es el primer pontífice que pisa el país desde que lo hiciera Benedicto XVI en 2011 para las JMJ y el viaje apostólico está siendo todo un acontecimiento nacional), también había una gran multitud de nacionalidades entre los devotos reunidos en el centro de Madrid.

Colectivos de mujeres y de la comunidad LGTBI+ acudieron a la misa con una postura reivindicativa, para pedir su inclusión «como cristianos de primera categoría» dentro de la Iglesia o que puedan recibir «sin distinción» sacramentos como el matrimonio. «Queremos una Iglesia de iguales, no queremos una Iglesia de poderosos", ha reivindicado en declaraciones a EFE Teresa Casillas, miembro de Revuelta de Mujeres en la Iglesia.

Por la tarde, el Papa León XVI fue recibido con una gran ovación que le ha emocionado por los 15.000 asistentes al encuentro «Tejer Redes» con el mundo del Arte, la Cultura, la Economía y el Deporte en el Movistar Arena de Madrid.

Más de un millar de leoneses siguieron los actos principales de León XIV en Madrid, en la vigilia juvenil y en la celebración del Corpus

Sin ser casi anunciado, por sorpresa, el papa ha entrado por un lateral del escenario y los 15.000 asistentes se ha puesto en pie y le han dedicado siete minutos de aplausos mientras él ha atravesado el pasillo central saludando a las personas que se encontraban junto a dicho pasillo. 

Ha subido despacio los escalones hacia el escenario y ha permanecido de pie solo en el centro, visiblemente emocionado, mientras recibía la ovación. 

El pontífice estadounidense ha escuchado después los testimonios del actor Antonio Banderas, de los representantes sindicales y de la patronal y las atletas Carolina Marín y Teresa Perales, entre otros.

Los máximos representantes de la patronal y de los sindicatos han reivindicado juntos el valor del diálogo social y la negociación colectiva para afrontar con un nuevo contrato social los desafíos a los que se enfrentan empresas y trabajadores.

En su alocución, el Pontífice apostó por «tejer redes» entre educación, empresas, cultura y deporte: «Es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto». "En este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad. Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía", ha señalado.

A la universidad le ha pedido que «no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad"; ha llamado al mundo del arte a que «no tenga como fin sólo a las élites; y ha apelado a que «el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio».

A todo ello ha añadido que «el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz».

En esa labor de tejer redes y construir el diálogo social, ha solicitado además «cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral».

El pontífice estadounidense ha aprovechado este discurso para reivindicar la importancia de las raíces cristianas de Europa: «Cabe preguntarse con honestidad si el mundo, y en particular Europa, habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia».

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En la tercera jornada, este lunes, el Pontífice pronunciará su discurso en las Cortes Generales y visitará la Nunciatura con toda la representación episcopal para viajar después a Barcelona.