Diario de León

El tesoro etnobotánico de Omaña y Luna en 240 nombres

'Etno-botánica en la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna', de Miguel Ángel Blanco Rodríguez, reúne un compendio de un arduo trabajo que rescata una sabiduría popular en peligro de extinción

Miguel Ángel Blanco con Federico, en Villanueva de Omaña, el año pasado.

Miguel Ángel Blanco con Federico, en Villanueva de Omaña, el año pasado.Sara Pineda Zapata

Ana Gaitero
León

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Un cesto de salguero, un carro de negrillo, el espino como planta medicinal para los trastornos del ritmo cardiaco, los variados usos del centeno y su cornezuelo, del que salió el LSD... el gordolobo que asfixiaba a las truchas para cogerlas con la mano en el río, la urz para hacer cucharas, el abedul para hacer forraje para el ganado, el enebro para hacer incienso...y, desde los años 40 en España, para elaborar la ginebra.

La riqueza botánica de los Valles de Omaña y Luna está en libros científicos, pero hay una sabiduría ancestral a punto de extinguirse que el ingeniero forestal Miguel Ángel Blanco Rodríguez (La Robla) ha atesorado desde 2017. Todo empezó con una conversación con su abuelo materno, Emiliano, de Formigones. «Me contaba lo que hacían en el valle» y la ‘vida de antes’ despertó el interés de aquel joven estudiante de FP y aficionado a las rutas por las plantas y la etnobotánica..

Al fallecer el abuelo quedaron en el aire muchas preguntas sin respuesta. Un trabajo de verano le llevó a Omaña. En el Cueto Rosales, en Riello, tenía mucho tiempo para pensar y leer mientras oteaba posibles fuegos el monte. Bajó a los pueblos en busca de informantes, pero la puerta al tesoro de la sabiduría popular se resistía a abrirse. 

A través del antropólogo y profesor Alipio García de Celis conectó con Natalia Castro Nicolás, por entonces gerente de la Reserva de la Biosfera, y todo empezó a rodar. Miguel Ángel Blanco entrevistó a 47 personas de entre 50 y 96 años. inventarió o de 167 especies botánicas, 240 nombres vernáculos y 400 usos etnobotánicos. 

Miguel Ángel Blanco, con Milagros (87) y Tomasina (91) en Valdesamario en 2024.

Miguel Ángel Blanco, con Milagros (87) y Tomasina (91) en Valdesamario en 2024.Sara Pineda Zapata

Es una cifra interesante desde el punto de vista de la diversidad cultural y de los usos del territorio», además de la gran riqueza lingüística, hasta el punto de que algunas de las denominaciones locales son inéditas, como la palabra ‘paparras’ —en catalán, garrapatas— que se usa en el Valle de la Lomba para designar los populares ‘tapaculos’, frutos del espino o Rosa spp. L., que también se llaman por la zona aprietaculos, garbanzales, corales y agavanzas.

Un tesoro de 400 usos etnobotánicos que podría haberse perdido se encuentra ahora a salvo. Un compendio de este tesoro es el libro ‘Etno-botánica en la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna’, que saca a la luz 25 especies, cinco por cada uno de otros tantos hábitats: bosques, ríos, cumbres, prados y huertos o cultivos.

El libro se presenta el sábado 20 en Villablino, el martes 23 en Riello y el sábado 27 en Murias en un filandón con los informantes

Cada uno de estos capítulos está comentado por un autor o autora especialista en la materia. La profesora Estrella Alfaro Saiz introduce las plantas de bosque, de los que destaca la privilegiada situación de la reserva a caballo entre dos bioclimas, el templado y el mediterráneo. «Con el abedul se hacían madreñas en estos valles, excepto en Caldas de Luna donde usaban el haya», apunta el investigador leonés, a punto de leer su tesis doctoral en la Universidad de LLeida.

Fruto de la rosa silvestre conocido con la inédita palabra de 'paparras'.

Fruto de la rosa silvestre conocido con la inédita palabra de 'paparras'.MIGUEL ÁNGEL BLANCO

Roberto Aquerreta Molina abre la puerta a los tesoros botánicos de las cumbres y destaca que la sabiduría popular habla «de la íntima relación con el paisaje de las personas y de la importancia de mantenerla viva». Escobas, genciana, té de peña, urz y gamón o garameta son las cinco especies reseñadas. «Es de especial el uso del brezo como alumbrado natural», a través de los aguzos o gabuzos, como se dice en Omaña, y aguzu, en Luna.

Raquel Domínguez presenta la vegetación de los ríos, esos que «configuran, en la acepción unamuniana, la conciencia viviente del paisaje». Chopos, alisos o humeiros, negrillos, gordolobo o morga, sauces o mimbreras, paleras y salgueros dan el nombre a árboles de los que salían los más variados utensilios domésticos y agrícolas. «Los cestos eran de palero, yo hice unos cuantos», dice el informante de Santibáñez de la Lomba.

Genciana.

Genciana.MIGUEL ÁNGEL BLANCO

De huertos y cultivos habla Elicio Melcón de la Calzada, que alerta sobre el abuso de agroquímicos y el olvido de «herramientas botánicas» con la consiguiente pérdida de biodiversidad. Nombres tan sugerentes como la hierba de las golondrinas, cirigüeña, cirigüela, celidonia o celedonia se refieren a la científicamente llamada Chelidonium majus L., famosa por sus propiedades medicinales para el hígado, pero con la que hay que tener cuidado por su toxicidad. A los prados lleva Salvador Álvarez Juan, como otros «testigos de los saberes tradicionales locales», como las técnicas de riego.

Al menos una decena de las personas que han aportado sus conocimientos a la obra han fallecido, lo que demuestra la urgencia de la tarea. Miguel Ángel Blanco defiende «este conocimiento" como "un arma para luchar contra muchas cosas de cara el futuro, para idear nuevos y propiciar el arraigo» en la España vaciana. El joven quiere volver a la tierra. De momento lo hará para presentar el libro el sábado 20 en Villablino en la Casa de la Cultura a las 11.00 horas; el martes 23 en Riello, a las 19.00 en el Ayuntamiento y el sábado 27 en Murias de Paredes a las 19.00 en la Casona, en filandón con sabios y sabias de Omaña y Luna.

Té de roca.

Té de roca.MIGUEL ÁNGEL BLANCO

Helechos.

Helechos.MIGUEL ÁNGEL BLANCO

Manzanas silvestres.

Manzanas silvestres.MIGUEL ÁNGEL BLANCO

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