Diario de León

Un berciano a la conquista de Roma con una Vespa del 68

«Para disfrutar la carretera no hace falta correr», asegura Santiago García, que viaja a 60-70 kilómetros por hora por vías secundarias y espera llegar a la celebración del 80 aniversario de la icónica motocicleta aunque ha sufrido una avería a 170 kilómetros de su destino

Santiago García en Italia, al salir de una zona de acampada.

Santiago García en Italia, al salir de una zona de acampada.DL

Ana Gaitero
León

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Los romanos llegaron al Bierzo hace dos mil años a pie, a caballo y en carros de tracción animal. Santiago García Álvarez, dos milenios después, quiere conquistar Roma con su Vespa azul añil del 68.

Un viaje de unos 2.500 kilómetros de ida y, otros tantos de vuelta, si la cosa se da bien, a razón de ocho o diez horas diarias subido encima de un sillín.

Santiago García, jubilado de banca de 63 años, viaja a Roma desde Ponferrada en la motocicleta que le regaló su padre, de segunda mano, cuando cumplió los 19. Han pasado 44 años desde que estrenó la que sería la primera y seguramente será la última moto de su vida. En estas cuatro décadas y media ha habido otras muchas, de marcas conocidas y de gran cilindrada. Con el paso del tiempo y el nacimiento de su hija, la velocidad sobre dos ruedas quedó para el recuerdo.

A la Vespa, que ha cuidado con mimo, como buen descendiente de Mui, el mecánico más famoso de Bembibre, todos los años le daba algunos paseos, pero desde que empezó a disfrutar de la vida de jubilado, empezó a echarse a la carretera con ella y a lanzarse a hacer pinitos en viajes largos, como una escapada a Galicia. Ligero de equipaje y con piezas de repuesto, en lugar de prendas de ‘por si acaso’, recorrió 600 kilómetros en un día. Diez horas sentado en la motocicleta.

«¡Cómo conducen los italianos! Para ellos, las líneas continuas no existen», comenta Santiago

El berciano dejó perplejo a un motero con el que se cruzó en Guitiriz: «Me contó que tenía en mente hacer un viaje a Roma con esa Vespa», admite Ghost Tracker en un vídeo de You Tube. «Y mi pregunta es, la pregunta que os hago y que me hago a mí mismo, es si realmente necesitas muchas cilindradas para hacer el viaje de tu vida».

Con un peregrino en patines al abrigo de un chaparrón.

Con un peregrino en patines al abrigo de un chaparrón.DL

Está claro que García no las necesita, aunque, por el camino, se haya encontrado con pequeñas dificultades como una rotura de embrague, o, a tan solo 170 kilómetros de Roma, una avería que le trae de cabeza en los talleres locales de Grosseto, una ciudad de 80.000 habitantes, poco más que Ponferrada, después de pasar la mítica Pisa.

«Voy a ver si consigo la pieza y con la ayuda de mi hermano (quien, como su padre, se dedica a la mecánica) la pongo», comenta por Whatsapp. Su filosofía es vivir la «aventura» y «si falla el plan a y b todavía me quedan un montón de letras». Como él mismo afirma, «positivo ante todo».

Su objetivo es estar en Roma entre los días 25 y 28 para asistir a los actos conmemorativos del 80 aniversario de la primera Vespa. Ocho décadas de un icono de dos ruedas que abrió la era de la democratización de la movilidad y ha mantenido su elegancia y una conexión entre pasado y futuro como objeto de culto.

Santiago en una parada durante su viaje.

Santiago en una parada durante su viaje.DL

El plan de Santi era llegar a Roma el día 24 y sumergirse en el ambiente de una ciudad en la que la moto es un medio de transporte habitual y el tráfico caótico, salvo que seas Nanni Moretti y te deslices por la vieja del capital del imperio en pleno Ferragosto y en la película ‘Caro diario’ (1993).

«¡Cómo conducen los italianos!», exclama. Por lo que ha visto por esas carreteras, «para ellos, las líneas continuas no existen» y se ha extrañado también de ver «poca policía». Algún susto en una curva sí le han dado. Pero va tranquilo.

Con la pancarta Del Bierzo a Roma, que le pintó su hija y que lleva bien doblada en su exiguo equipaje, el motorista berciano viaja a 60-70 kilómetros por hora por carreteras secundarias. «A esa velocidad no se puede ir por autopistas», aduce. Además, la moto no aguanta mucho más.

El berciano quiere llegar a Roma con la Vespa de segunda mano que le regaló su padre hace 44 años, al cumplir 19

«Para disfrutar de la carretera no hace falta correr. Creo que, con la edad, ves las cosas sin tanta prisa», señala como contraste con aquellos tiempos de juventud en los que le gustaba apretar el acelerador.

El encanto del viaje por las carreteras del interior españolas y francesas y las que bordean la costa Azul para seguir por el litoral italiano lo lleva grabado en su retina y con unas gafas especiales con cámara deja inmortalizadas algunas de las estampas de esta aventura.

Por el camino se ha cruzado con peregrinos como un italiano que venía desde París en patines de línea por la ruta jacobea, con quien coincidió porque se puso a llover a chaparrón. Para dormir, prefiere los cámping y, si no llega a tiempo, se arregla al lado de la carretera.

Santiago García, en Pisa el lunes, con la famosa torre de fondo: «No pude entrar más cerca».

Santiago García, en Pisa el lunes, con la famosa torre de fondo: «No pude entrar más cerca».dl

«Para ir en moto hay que dejar cosas en casa y en el cámping te encuentras gente de todo tipo», apunta. En el que pernoctó cerca de Génova alguien le preguntó que si era de Galicia, por el acento. Al responderle que no, el otro enseguida dedujo su origen: «Entonces vienes de Ponferrada». Que en Génova reconozcan a un ponferradino es de nota.

Ahora solo falta que logre llegar a Roma y su moto azul añil —la clásica Primavera que es la imagen del 80 aniversario de Vespa— se funda en el encuentro multitudinario que se celebra el nacimiento de la Vespa el 23 de abril de 1946. Una moto que contribuyó a la movilidad urbana y femenina y que se reivindica como símbolo de «libertad, estilo y optimismo». Nada de esto le falta a Santi. Buon viaggo!!

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