El 'veranillo de San Miguel' se extenderá en un otoño más caluroso y lluvioso de lo normal en León
La AEMET advierte de un trimestre atípico en la provincia leonesa con probabilidades superiores al 70% de anomalías térmicas

Parque de Quevedo en otoño
La provincia de León se prepara para vivir un otoño marcado por temperaturas significativamente más elevadas de lo normal y precipitaciones abundantes, según las últimas previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Los datos apuntan a que el trimestre astronómico comprendido entre octubre, noviembre y diciembre presentará características climáticas que se alejan considerablemente de los patrones históricos registrados en la región.
Las proyecciones meteorológicas indican que León experimentará un otoño más cálido con una certeza del 70%, mientras que apenas existe un 10% de posibilidades de que las temperaturas se sitúen por debajo de los valores habituales. Esta tendencia al alza térmica no es exclusiva de la capital leonesa, sino que se extenderá por toda la geografía española, aunque con matices regionales que conviene analizar en detalle.
El portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, ha presentado estos datos en rueda de prensa, explicando que la provincia leonesa se encuentra en una zona donde confluyen varios factores meteorológicos que propiciarán este escenario atípico. La información presentada no deja lugar a dudas sobre la excepcionalidad del periodo que se aproxima.
Precipitaciones por encima de la media en el noroeste peninsular
En cuanto al régimen de lluvias, León se beneficiará de su ubicación en el noroeste peninsular, zona donde existe un 70% de probabilidad de precipitaciones superiores a las normales durante el otoño astronómico. Esta cifra contrasta significativamente con el escaso 10% de posibilidades de que el trimestre resulte más seco de lo habitual, situando a la provincia en una posición privilegiada respecto a otras regiones de España.
La estación meteorológica de León/Virgen del Camino, que sirve como referencia para toda la provincia, ya había registrado durante el pasado verano temperaturas mínimas de 3,5 °C el 5 de junio, datos que reflejan la variabilidad climática característica de la zona. Estos registros forman parte del balance climático que la AEMET ha elaborado tras un verano histórico en toda España.
Un verano sin precedentes marca el inicio del otoño
El contexto en el que se produce esta predicción otoñal resulta especialmente relevante. El verano de 2026 ha pasado a la historia como el más cálido desde que existen registros, con una temperatura media en España de 24,5 °C, lo que supone 2,4 °C por encima del promedio del periodo de referencia 1991-2020. La reconstrucción climática realizada por expertos se remonta hasta 1869, confirmando que no existe precedente alguno en 157 años de un periodo estival con temperaturas tan elevadas.
Las consecuencias de este verano extremo han sido evidentes en León y en toda la geografía española: se registraron 61 días de ola de calor, y las condiciones verdaderamente veraniegas se extendieron durante cuatro meses completos, desde mediados de mayo hasta mediados de septiembre. Este fenómeno, conocido popularmente como el 'veranillo de San Martín' en sus versiones más moderadas, se ha intensificado hasta convertirse en una prolongación real del verano.
Implicaciones para el campo leonés
Para el sector agrícola y ganadero de León, estas previsiones presentan un escenario de contrastes. Por un lado, las temperaturas más suaves durante el otoño podrían prolongar algunos ciclos de cultivo y favorecer el crecimiento de pastos, beneficiando a la importante cabaña ganadera de la provincia. Sin embargo, la irregularidad en las precipitaciones, tal como se observó durante el año hidrológico actual, genera incertidumbre.
Durante el periodo comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 15 de septiembre de 2026, se acumularon en España 643 litros por metro cuadrado, un 6% por encima de lo normal. No obstante, la distribución temporal de estas lluvias fue extremadamente irregular: la mitad se concentró en apenas tres meses, entre mediados de diciembre y mediados de marzo, mientras que los seis meses siguientes apenas recogieron una quinta parte del total anual.
Aunque los expertos de la AEMET se muestran cautos a la hora de atribuir directamente estos fenómenos al cambio climático, las proyecciones a largo plazo sí contemplan una concentración de las precipitaciones en periodos más breves y una tendencia generalizada al incremento de las temperaturas. El portavoz Rubén del Campo ha subrayado que estas características coinciden con los modelos predictivos sobre el clima futuro.