Diario de León

La misión de Nati Villoldo en La Cabrera leonesa

Villar del Monte, con el Museo del Encaje y otros espacios, y Valdavido, con el Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera, son los ejes de su labor incansable

Nati Villoldo junto al telar sobre el que cuelga en una típica colcha de ojo de perdiz.

Nati Villoldo junto al telar sobre el que cuelga en una típica colcha de ojo de perdiz.celis

Ana Gaitero
León

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Las Misiones Pedagógicas pasaron por La Cabrera... Nati Villoldo se quedó. Y plantó su misión en Villar del Monte y ahora también en Valdavido. La historia de esta mujer incansable en La Cabrera es larga.

Llegó de la mano de Concha Casado a principios del siglo XXI al suroeste de León donde se sitúa la extensa comarca cabreiresa. En dos décadas largas de trabajo, ha abierto el Museo del Encaje en Villar del Monte, incluido en la red de museos oficiales de Castilla y León, y varios espacios como la sede de la Asociación Vida, Costumbres y Tradiciones de Villar del Monte, la Casa del Ayer, algún pajar o el horno restaurado recientemente.

Su labor se suma a la rehabilitación de viviendas particulares y espacios comunales, como el lavadero, la fragua, el molino, la iglesia o la ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe, lideradas ahora por la Junta Vecinal.

A punto está de culminar el proyecto de Nati Villoldo en Valdavido, pueblo vecino del municipio de Truchas, al igual que Villar del Monte. A los pies de Peña Ramiro (y del Cristo de Truchas), este núcleo vive un resurgir con el asentamiento, desde hace 25 años, de especialistas en biología y medio ambiente. Atraídos inicialmente por la presencia lobera en la zona, llevan a cabo un proyecto de recuperación integral sobre los ejes de sus valores naturales, como los ríos, la fauna y el paisaje.

Con la colaboración del Ayuntamiento de Truchas y el Instituto de Estudios Cabreireses han conseguido la primera Startligth de la provincia. Pueblos casi vacíos tienen ahora vecinos. En Villar ya pasan de la quincena.

La colección de Mascaradas en la entrada del Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera.

La colección de Mascaradas en la entrada del Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera.GAITERO

En Valdavido, Villoldo y su familia, con las manos expertas de Miguel Ángel Rivera (fallecido esta semana pasada) y José Voces, está a punto de culminar el Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera.

En varias casas restauradas, confluyen colaboraciones del Instituto de Estudios Cabreireses con la colección de Mascaradas dirigida por Iván Martínez Lobo, una sala de homenaje a Concha Casado con fondos etnográficos de Cabrera, otro espacio dedicado a los pintores Severino Carbajo y Pilar Ortega, que llegaron a Truchillas, pueblo de origen del artista, en 1974.

El antiguo horno de la casa rectoral albergará una colección de juegos tradicionales y en una casa anexa una planta dedicada al arte textil, con un telar del siglo XVIII procedente de la comarca y que adquirió en Zamora.

Entrada al Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera en Valdavido, con Peña Ramiro al fondo.

Entrada al Centro de Cultura Tradicional de La Cabrera en Valdavido, con Peña Ramiro al fondo.GAITERO

Nati Villoldo, al igual que su mentora, ha sido como un imán para atraer a nuevos vecinos que, junto con población local, han resucitado y embellecido Villar del Monte no sin dificultades.

El doctor Brian Jeffery, un británico afincado en Cabrera como residente habitual desde antes de la pandemia; José Luis González, con su proyecto de ligado a la antropología; Germán González, un lutier que sabe hacer de todo... O la sala del encaje belga que abrió en la antigua casa-zapatería la belga Nadine Pauwels, otro hilo de la red del resurgir cabreirés.

Recorrido vital

Natividad Villoldo Díaz nació en Palencia, hija de leonés y salmantina, se crio en los lugares a donde su abuela era destinada como maestra. En los años 60, emigró a Barcelona, donde formó una familia con Franscico Collado, un funcionario de Correos oriundo de Andalucía.

Su determinación la ha llevado a vivir en Cabrera donde ha ido abriendo el arca del tiempo y rescatando una riqueza textil que nadie se imaginó que hubiera existido en esta comarca.

Villoldo sacó el bachillerato mientras criaba a su hija Puri, se puso a trabajar en casa —en contra del criterio patriarcal que imperaba en la época— cosiendo a máquina para la industria textil; su destreza como mecanógrafa y taquígrafa le abrió otra puerta: rellenaba direcciones de sobres sin parar... Y seguía estudiando.

Espacio restaurado en la antigua casa rectoral, donde se encontraba el excusado del cura.

Espacio restaurado en la antigua casa rectoral, donde se encontraba el excusado del cura.GAITERO

Obtuvo una oposición de administrativa en el Seguridad Social y se matriculó en la escuela Massana, el centro más prestigioso de diseño de Barcelona y España, cuando se incorporó el encaje y otras artes textiles. Le hicieron sudar el título porque no era catalana, pero nunca se rindió.

En el ambulatorio donde trabajaba coincidió con el doctor Francesc Raventós Torras, que en 1982, fue nombrado director general del Instituto Nacional de la Salud (Insalud), y fue una pieza clave en la Ley General de Sanidad de 1986, de la que es heredera el sistema sanitario actual.

Nati Villoldo fue su secretaria durante muchos años y por sus manos pasó, con sus rápidas pulsaciones, esa norma que universalizó la sanidad pública. La creación de los centros de salud se inició desde su centro de trabajo en Barcelona.

Paralemente, la capital catalana estaba en ebullición con la llegada de la democracia. El catalanismo se abría paso y los miles de emigrantes de otras regiones de España empezaron a tomar conciencia de su identidad.

Espíritu combativo

Su espíritu combativo la llevó a sumarse a la creación del Concejo Comunero de Castilla y León. Añoraban su tierra y, bajo la influencia de Luis López Álvarez (legendario autor del poema Los Comuneros que musicó Nuevo Mester de Juglaría), Joaquín Díaz y otros militantes de la causa comunera empezaron a celebrar el 23 de abril en Villalar antes de que muriera Franco.

«Llegó un momento en que nos planteamos volver a la tierra y nos propusimos una misión», explica en el Museo del Encaje de Villar del Monte. Nati Villoldo siguió los pasos de su marido, que consiguió plaza en Correos en Tordesillas, y logró un destino en Valladolid. Al mismo tiempo, se matriculó en la Escuela de Artes en Zamora, en el área de textil.

La mantiella cabreiresa reproducida por Nati Villoldo.

La mantiella cabreiresa reproducida por Nati Villoldo.GAITERO

«El nivel de aquí era muy superior. Donde sacaba yo dieces, aquí eran un cinco o un seis», relata. Los encajes que hacía los fue colgando en el pasillo de su casa. «Un día vino Joaquín Díaz y dijo que lo tenía que exponer». Ahí nació una misión que empezó con el Museo del Encaje de Tordesillas, donde guarda colecciones de encajes cultos y una extensa biblioteca.

Tuvo en mente hacer una filial en León poco tiempo después. Purificación Collado Villoldo, su hija, había sacado una plaza de profesora de música. Pero al conocer Cabrera de la mano de Concha Casado no dudó en plantar su sueño en Villar del Monte. No fue fácil. Hasta la casa que compró se resistió. Siempre recuerda el trompazo que se pegó al entrar en la parte superior de la vivienda y hundirse el suelo. Ni aquel susto ni otros obstáculos han detenido su misión. Al contrario, ha contagiado a otras personas. Y la misión continúa.

Objetos etnográficos de la vida cabreiresa.

Objetos etnográficos de la vida cabreiresa.GAITERO

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