Diario de León

Carlos Elías, catedrático: "Isabel la Católica no hubiera sido reina si hubiera existido el periodismo en su época"

El director de la Cátedra Jean Monnet «EU, Disinformation & Fake News» abrió el Ciclo de Divulgación Científica y Cultural de la Universidad de León

Carlos Elías en León, poco antes de la charla en Biológicas y Ciencias Ambientales.

Carlos Elías en León, poco antes de la charla en Biológicas y Ciencias Ambientales.virginia morán

Ana Gaitero
León

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La desinformación y los bulos son un problema para todas las sociedades, pero no son fenómenos nuevos. La singularidad del efecto de la mentira en el siglo XXI es que «la gente tiene problemas para aceptar la verdad», asegura Carlos Elías, catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III.

«Las mentiras han existido siempre: nuestro propio Estado está basado en una mentira», afirma. Se refiere a la sucesión de Isabel la Católica frente a la princesa Juana. «Ahora hay dos herramientas que no existían en la Edad Media y que están perdiendo prestigio: la ciencia y el periodismo».

«Con el periodismo y la ciencia, Isabel la Católica no hubiera sido la sucesora, pues Beltrán de la Cueva —a quien se atribuyó la paternidad de Juana frente a Enrique IV— no estaba cerca de la reina de Portugal» como para convertirse en su padre. Con la ciencia, una simple prueba de ADN hubiera descartado a quien se ha convertido en uno de los personajes históricos más importantes de España.

El experto abrió en la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales el XIX Ciclo sobre Actividad Científica y Cultural de la ULE con una charla sobre la desinformación y sus implicaciones sociales. «Siempre ha habido bulos y desinformación pero la proliferación es mayor y la gente carece de herramientas», señaló.

Elías, que dirige la Cátedra Jean Monnet «EU, Disinformation & Fake News», reivindicó la alfabetización mediática para atajar la consecuencia más nefasta de la desinformación. «La gente no se cree la verdad porque no cree a los expertos», ya sean profesores, periodistas o científicos. Juegan en su contra que utilizan un lenguaje «más racional y objetivo o académico», mientras que los influencers, que han ganado injustamente el crédito de la población, «utilizan un lenguaje más cercano y emotivo», comenta.

La anticiencia gana terreno en este caldo de cultivo de la desinformación. La ciencia y el periodismo han sido «dos herramientas potentísimas desde el siglo XVII-XVIII», pero «si las socavas careces de herramientas para conocer la verdad», sostiene. «Los periodistas no sabemos las respuestas, sabemos preguntar y a quién preguntar; si se pierde eso se pierde la posibilidad de la verdad», subraya. Tertulianos, influencers y otros iconos de la comunicación moderna son solo eso, comunicadores; no periodistas. Y las redes sociales, un negocio que funciona con burbujas.

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