El cocido de muelas y otros pucheros leoneses de antaño suben a la aldea digital
Otero de las Dueñas rescata platos olvidados de este pueblo ribereño del río Luna para el canal del prestigioso etnógrafo y documentalista aragonés Eugenio Monesma
El resultado final tras la intensa jornada.
Cuando triunfan los foodtruck y las hamburguesas colonizan los paladares de las nuevas generaciones los fogones tradicionales salen del olvido y se reivindican en Otero de las Dueñas. Platos de antaño que se hacen a fuego lento en un hogar de leña, en la ‘cocina de curar’. En pucheros y cazuelas de ‘perigüela’ como se hacían mucho antes de lo que recuerda Sofía, de 90 años.
Guisos y postres saltaron de la memoria de los fogones tradicionales a la vida de los últimos seis meses de Otero de las Dueñas por obra y gracia de la asociación cultural de este pueblo del municipio de Carrocera.
Sofía entre los pucheros de su cocina de curar mientras Eugenio Monesma graba el capítulo para Fogones Tradicionales de Canal Cocina.
Se entusiasmaron cuando Eugenio Monesma, aragonés referente de la etnografía por sus más de 3.000 documentales, les dijo que no solo podían visionar libremente sus trabajos —que ahora recopila la Monespedia además de estar en You Tube— sino que le haría ilusión poder grabar los fogones de antaño de Otero de las Dueñas.
Medio año han durado los preparativos para cocinar, en un solo día, manjares que fueron comida de supervivencia en estas tierras que atraviesa el río Luna y se recuestan sobre las escarpadas montañas. El tesón del pueblo pudo con todos los desafíos y la pericia culinaria de cocineras y cocineros.
Las muelas, también conocidas como titos, pedruelos o almortas, vinieron de Burgos ya que su cultivo, al que los agricultores de secano reservaban unos surcos cada año, prácticamente ha desaparecido. Sofía recuerda que las conoció cuando era una niña «porque las sembraba mi madre».
El cocido de muelas con su ración (chorizo, tocino, morcilla...) saltará del olvido de los pueblos leoneses a la fama en la aldea digital en el programa Fogones tradicionales que Euegnio Monesma emite en Canal Cocina, un sitio de You Tube con más de 400.000 seguidores.
Todo empezó cuando a Javier González, vicepresidente de la Asociación Cultural Otero de las Dueñas, se puso en contacto con la productora Pyrene P. para pedir permiso para descargar algunos de sus vídeos y compartirlos con los vecinos que no usan las redes sociales.
La cocina de leña de Sofía en Otero de las Dueñas con los ingredientes del cocido de muelas.
Monesma recogió el guante a la primera y se ofreció para grabar los fogones tradicionales de este pueblo en el extremo oeste del municipio de Carrocera. Fue dicho y hecho. El etnográfo y realizador aprovechó una gira por tierras charras, zamoranas y gallegas para acercarse a León.
La sopa de trucha conquistó la cámara y los paladares. El aragonés nunca había oído hablar de este plato tan típico de las riberas del Órbigo y sus afluentes como el Luna. Como también le sorprendieron en Palacios de Fontecha los usos culinarios de las ancas de rana, que le recordaron a un ranero que grabó en un pueblo de León hace muchos que cazaba tantos anfibios como multas para saciar los fogones de algún restaurante.
María Paz García González, que aprendió a cocinar con su abuela, «que ya me ponía en una banqueta a los cinco años», y su madre, fue la autora de la sopa de trucha y además de las manitas de cerdo guisadas con chorizo «y guindilla que no falte», los típicos frisuelos de la montaña con su variante local en Otero de las Dueñas y la tarta fuchada de aceite que trajo el recuerdo de la Navidad en pleno otoño. «Cuando no había turrón comíamos esta torta a pellizcos», recordaban los vecinos en la degustación posterior a una conferencia de Eugenio Monesma en las antiguas escuelas.
Dini Fuertes presentó las patatas sazonadas con pimentón y manteca de cerdo y un plato muy propio para el otoño, la carne de jabalí con setas y castañas que algunos se reservaron para el día siguiente porque «macerado está más bueno».
Juan Carlos Fernández rescató de la memoria culinaria de su tierra la androlla con arroz, aunque al final fue botillo con arroz ya que las androllas, que siempre fueron más pobres de carne que el botillo, no se encuentra fácilmente en estos tiempos.
Juan Carlos prepara el botillo con arroz, recordando a la androlla de la zona.
Carmina Álvarez Llamas cocinó las clásicas patatas con arroz y bacalao que han sido comida de cuaresma durante décadas y una rosca de manzana.
Todo salió de la buena leña que alimentó el hogar y del esfuerzo de la asociación que preside Olga Alonso Chillón con Javier González (vicepresidente) y Juan Carlos Fernández y Esteban Álvarez Castañón (vocales).
Monesma puso el broche para la posteridad y se ganó el diploma de socio de honor de la Asociación Cultural de Otero de las Dueñas a pocos díade recibir la Medalla de Isabel La Católica en La Moncloa.
Satisfacción al finalizar la jornada de fogones y cámara.