Diario de León

Alfonso García, socio de honor del Hogar Leonés de Bilbao: "Las casas regionales son nuestras embajadas culturales"

Alfonso García, con la vicepresidenta del Hogar Leonés en Bilbao, Gloria Núñez Cea.

Alfonso García, con la vicepresidenta del Hogar Leonés en Bilbao, Gloria Núñez Cea.dl

Ana Gaitero
León

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Alfonso García escribe mucho y viaja tanto o más. Profesor, escritor y precursor de El Filandón en Diario de León cuenta que uno de los lugares que siempre está en su guía particular de viajero son las casas regionales de León.

«Allí donde hay una casa de León hago una visita, ya sea en España o en el extranjero», asegura. Desde Bilbao hasta Mar de Plata, pasando por La Habana, García se acercado al alma emigrante como un paisano más y sabe que en esos hogares distantes de la tierra siempre se agradece la visita.

Su esmero en difundir la labor de estos centros que fueron el punto de encuentro de la emigración leonesa a lo largo del siglo XX ha sido reconocida este viernes en el País Vasco. El Hogar Leonés en Bilbao entregó el diploma de socio de honor a Alfonso García, colaborador y columnista en el decano de la prensa leonesa, y agitador cultural de lo leonés allí por donde pasa.

«Las casas regionales fueron muy potentes y, en particular este Hogar Leonés de Bilbao, porque hubo una granemigración en los años 60», señaló. En la era digital las redes sociales han sustituido a los espacios físicos también en la diáspora.

Las redes sociales y la falta de apoyo de los políticos en león acentúa la decadencia de estos puntos de encuentro de la emigración

Los centros leoneses acusan una cierta decadencia, algo en lo que también tiene mucho que ver «que los políticos no han tenido consideración con las casas regionales, que a veces reciben más apoyo de las instituciones locales donde están, como es el caso de Bilbao, que de su tierra».

Alfonso García defiende a capa y palabra a las que denomina «embajadas vivas de la cultura leonesa en el mundo». El Hogar Leonés de Bilbao ejerce, además, como «un importante puente León y el País Vasco», a pesar de las deficientes comunicaciones entre dos territorios a los que el tren hullero unió (y sigue uniendo precariamente) durante la era industrial.

Literatura, arte, música, gastronomía... debate y reposo tienen cabida en estos refugios leoneses de la emigración. García ensalza la labor que realizan a veces en condiciones precarias, como la que sufre el centro leonés de La Habana. «Intenté que se contribuyera a que no se arrumbara, pero fue inútil. Solo un político, Pablo Presa, tomó en consideración la importancia del legado leonés y en su mandato se contribuyó a restaurar el panteón leonés del cementerio de La Habana», explica.

Las casas de León tienen historias legendarias. En la capital cubana cogieron fama por sagas de cantineros y carniceros. «Hemingway iba a la casa de León a comer carne y a beber el vino de León».

También destaca su generosidad. «Algunos hogares leoneses tienen estipulado que si llegara a disolverse la sede pasaría a ser propiedad de la Diputación provincial», en lugar de repartirse el beneficio de una venta entre los socios. Y el tesón por pervivir.

El Hogar Leonés de Bilbao, que se ha embarcado en la creación de una biblioteca, es un ejemplo. «He aprendido mucho de ellos, seguro que más que ellos de mí», señaló el escritor y viajero desde el tren con destino a Bilbao... previo transbordo en Valladolid.

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