| Crónica | Más difícil todavía |
Taiwán está más cerca del cielo
La torre de oficinas Taipei 101 inaugurada ayer en Taiwán
El rascacielos más alto del mundo se encuentra ahora en Taiwán. Con la instalación de la aguja que corona el edificio de oficinas Taipei 101 se completaron ayer los 508 metros de altura que destronan a las Torres Petronas de Malasia, con sus 452 metros que se han vuelto escasos en comparación con el nuevo gigante. Taipei 101 se eleva sobre el mismo número de plantas y, aunque no albergará a sus inquilinos hasta el próximo año, fue recorrido de arriba abajo con evidente entusiasmo por empresarios y autoridades taiwanesas. «No tengo ninguna duda de que puede dar a conocer a Taipei en todo el mundo y traer al mundo a Taipei», declaró el alcalde de la capital, Ma Ying-jeou. De momento, parece más probable lo primero que lo segundo, aunque puede que Yingjeou tratase de curarse en salud: la oferta de espacio para negocios en Taipei es mayor que la demanda, por lo que ya se augura que el rascacielos no lo tendrá fácil para alcanzar las 12.000 personas que podrían llegar a trabajar en sus oficinas. Taipei 101 contará también con un centro comercial y será la sede de la Bolsa de Taiwán. Pero las preocupaciones más acuciantes se centran en el terreno de la seguridad. Ya no se trata sólo de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas neoyorquinas. El riesgo sísmico que padece esta zona de la costa del Pa-cífico ha extremado las pre-cauciones en la construcción del edificio: la torre ha sido diseñada para aguantar tem-blores de tierra de hasta siete grados en la escala de Richter y puede soportar los fuertes vientos que habitualmente azotan Taiwán. Y los arquitectos le han quitado importancia a la posibilidad de un atentado terrorista. Si llegara a ocurrir, han expuesto un dato tranquilizador: Taipei 101 cuenta con un plan de evacuación que en minutos permite vaciar el rascacielos. Aún así, el edificio ya protagonizó una triste noticia antes de finalizado. El año pasado fallecieron cinco personas cuando dos grúas cayeron desde lo alto de la obra a causa de un terremoto. Los cimientos bajan hasta una profundidad de 80 metros. Tiene los ascensores más rápidos del mundo. Imagínense en un elevador que alcanza los 60 kilómetros por hora: serían transportados desde la planta baja a la noventa en sólo 37 segundos. Un suspiro. Los obreros también se merecen una medalla: durante su construcción la estructura de acero, hormigón y cristal fue subiendo una planta cada seis días. Pero estos reinados a veces son efímeros. Las torres gemelas de Kuala Lumpur ya son segundonas en esta historia, pero otra amenaza se cierne sobre el Taipei 101. En China está previsto que el Shangai World Financial Centre, que se completará en el 2007, sea todavía más alto que el coloso inaugurado ayer.