Diario de León

Rapapolvo a los jefes

La falta de respeto y la prepotencia son las conductas más negativas y más extendidas entre los superiores de las empresas, según un informe

La prepotencia de los jefes es lo que peor llevan los trabajadores

La prepotencia de los jefes es lo que peor llevan los trabajadores

Publicado por
Elisa García
León

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La falta de respeto y la prepotencia son las conductas negativas más extendidas entre los jefes. Así la mitad de los trabajadores se ha sentido humillado en algún momento de su vida laboral por un superior. Por sexos, las mujeres repudian en mayor número (54%) que los hombres (48%) la mala educación de sus dirigentes profesionales; y, por edades, los mayores de 50 años denuncian (38%), además de esa falta de respeto, la incompetencia directiva de sus jefes, mientras que los jóvenes con menos de 30 años (33%) lamentan, junto al mal trato, la ausencia de felicitación. Los caracteres de los superiores están recogidos en un informe elaborado por el departamento de Investigación de la multinacional Otto Walter, compañía que centra su actividad en desarrollar «los activos más importantes de una empresa» como son «la vitalidad, la ilusión y la participación de su gente a través del Desarrollo del Comportamiento Directivo y Comercial». El estudio gira sobre los comportamientos de los jefes que «más irritan, fastidian y minan la motivación a sus equipos». Su confección parte de una encuesta realizada a 750 profesionales de grandes empresas, con más de 3.000 respuestas concretas, sobre los cinco actos negativos que han sufrido de sus superiores directos. La mayor parte de las entrevistas se realizó entre profesionales cualificados. Las conclusiones desvelan que lo que peor llevan los trabajadores es que el jefe les hable a gritos, de manera grosera, sin educación y con broncas públicas. Así, el 49,33% de los entrevistados denuncia que en algún momento de su carrera profesional han padecido «falta de respeto». El segundo comportamiento negativo, expuesto por un 37% de los trabajadores, consiste en la «prepotencia» y el tercero en «no escuchar», que lo ha sufrido el 30,32% de los empleados. Otros fallos importantes de «la clase» directiva son la «incompetencia» denunciada por un 29%, con falta de preparación, desorganización, ausencia de liderazgo, etc., y la «falta de apoyo» y de interés por los miembros de su equipo que preocupa al 28,17%. Muy unido a este problema, figura el «trato inhumano» que retrata a los jefes que se muestran insensibles ante los problemas personales y que han sufrido uno de cada cuatro trabajadores. También el 25% de los encuestados ha destacado la «no implicación» al huir de los conflictos, sin criterio o con actuación apática, pasota o de desgana; y el

, entendido como el ordeno y mando. La lista de los «defectos» del jefe es muy larga. Igualmente aparecen en el informe el «incumplimiento de compromisos» ya sea por no ser ejemplo de lo que predica, por olvidar las promesas realizadas o por ser impuntual; «no comunicar bien y a tiempo>, situaciones que pueden generar rechazo, engaño y estrés; la «injusticia, falsedad y roba medallas» que cubre desde no repartir los logros al egoísmo personal, tras pasar por la utilización del equipo para su encumbramiento personal; la «falta de confianza», la «falta de valor», la «poca claridad en los objetivos», y el «no respetar horarios».
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