El inacabable tapiz de Pé
La aparición de Tom Cruise con su novia en la presentación de su última película echa por tierra los rumores de ruptura de la pareja
La mirada de Pé no parece dejar dudas sobre su relación
A Penélope le puede el destino. Si una lleva el nombre de quien estuvo durante décadas esperando a su amor -da igual que fuese haciendo y deshaciendo un tapiz o sentada en un banco verde- no le queda más remedio que armarse de paciencia. Y eso es lo que parece ocurrirle a la madrileña, que desde hace dos años y medio vive una pasión siempre rodeada de dudas y en la que ha tenido que demostrar una confianza nada habitual. Desde que en la primavera del año 2001 se la relacio-nase con Tom Cruise, ya ha vivido un aviso de ruptura en el verano del 2002 y otro, mayor, en enero de este año. El último anuncio mediático de crisis -jamás confirmado por la pareja- tuvo lugar este mismo mes. Todo esto se suma a la nube que ha planeado desde el primer día sobre la autenticidad de su relación, que para muchos no es más que un montaje interesante para ambos. Quienes los han visto de cerca dicen que no, que todo es real, porque ninguno de ellos es tan buen actor como aparentar enamoramiento tanto tiempo. Y ayer volvieron a dar muestras de ese amor que se profesan. Fue en Tokio, en el estreno mundial de la nueva película del galán, El último samurai. A mbos muy amarraditos y echándose miradas tiernas, sonriendo y posando para los fotógrafos como si la semana pasada el actor no le hubiese dado un plantón de categoría a su amantísima novia, cuando presentó en Los Ángeles su propio filme, Gothika . Ella excusó su ausencia diciendo que se encontraba cerca, pero rodando una película, que se filmaba por la noche.Lo que obviamente no dijo Penélope es que Cruise había declarado en una revista y en una televisión que seguía enamorado de su segunda mujer, Nicole Kidman. Exactamente el actor dijo, entre otras perlas: «Yo siempre amé a Nic y siempre la amaré».