Diario de León

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Caracterización genética de castañares

La variabilidad genética permite mantener la población en situaciones adversas y sus genes serían la materia prima para obtener variedades de mejor calidad y productividad

Publicado por
Francisca Vaquero - león
León

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El castaño es un árbol caducifolio muy apreciado por su fruto, utilizado para el consumo humano y la alimentación animal. Aunque se extiende por toda Castilla y León, su presencia es especialmente importante en las comarcas occidentales de la provincia leonesa. Su demanda como especie maderera y su cultivo han disminuido en los últimos tiempos, motivado por la despoblación y el progresivo abandono del laboreo adecuado. No obstante cada año se hacen nuevas repoblaciones, aunque sin controlar de manera sistemática la calidad de la semilla utilizada, lo que puede agravar la gran susceptibilidad del castaño a enfermedades (tinta y chancro) y abocar a una progresiva degradación de los ejemplares y a la pérdida de variedades locales que suponen el reservorio genético a conservar para el futuro. Para iniciar cualquier proyecto de conservación o de mejora genética de una especie es necesario conocer la variabilidad genética que posee. Porque, si todos los individuos fuesen genéticamente idénticos habría pocas posibilidades de mejora genética y grandes riesgos de que perecieran en una circunstancia desfavorable. Por el contrario, si existe variabilidad y en la colección de genes presentes en la población hay algunos «favorables», podrían mantener viva la población en situaciones adversas, y serían la materia prima para obtener variedades de mejor calidad y mayor productividad. Variabilidad genética Actualmente, es muy escasa la información existente sobre la variabilidad genética del castaño. En Castilla y León se han realizado algunos trabajos atendiendo a caracteres morfológicos (forma de la hoja, color de la semilla, sabor) que permiten distinguir las variedades, pero sólo personal muy entrenado es capaz de diferenciarlas. Para iniciar el estudio de las variedades genéticas del castaño de El Bierzo, Francisca Vaquero profesora del Área de Genética de la Universidad de León dirige una investigación financiada por la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial, en la que también participan los profesores F. Javier Vences, Luis E. Sáenz de Miera y Pedro García. Para llevar a cabo el análisis, los investigadores han empleado marcadores moleculares, es decir, fragmentos de DNA que permiten detectar diferencias genéticas entre individuos (proporcionando su huella genética), que se pueden utilizar de manera semejante a los códigos de barras. Además, poseen la ventaja de no verse influenciados por factores ambientales lo que permite atribuir las diferencias observadas entre individuos a su distinta constitución genética. Se trata de poner a punto herramientas moleculares que permitan discriminar, de manera objetiva, castaños con diferentes características, incluso aunque no se esté familiarizado con la especie. Para ello, después de recoger hojas o semillas de diferentes ejemplares, se extrae su ADN y se analiza en el laboratorio siendo visualizado sobre unos geles. Como cada árbol posee un patrón de bandas particular, que puede ser más o menos semejante al de otros castaños, se pueden establecer relaciones de parecido genético entre ellos.

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