Cosas de aquí y de allí | Presentación de la biografía de la futura reina

La elección de Letizia

La hija de Larra, autor del libro que Letizia Ortiz regaló al Príncipe, fue amante del rey Amadeo de Saboya, cuya mujer, la única reina de España llamada Leticia, casi enl

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Tomás García Yebra - madrid
León

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«Letizia Ortiz no pudo elegir peor. Se equivocó de escritor y se equivocó de novela». Así de contundente se mostró el periodista Fernando Gracia, autor de La boda del siglo. Los secretos de la unión de Felipe y Letizia y otros enlaces reales (Temas de Hoy), la primera biografía -en sentido estricto- que se publica sobre la futura princesa de Asturias y que incluye anécdotas de otras bodas reales. «Adela de Larra, la única hija de Mariano José de Larra, fue amante del rey Amadeo I de Saboya, quien se coronó rey de España tras el derrocamiento de Isabel II», explicó Gracia. «Tras enviudar de su primera esposa, María Victoria del Pozzo, se casó con Leticia Bonaparte, a la sazón sobrina suya». Según Fernando Gracia, Adela de Larra fue más que una amante para Amadeo de Saboya. «Él era un hombre muy apuesto mujeriego que cambiaba de mujeres como de chaqueta, pero la relación con Adela fue muy especial y se prolongó después que él regresara a Italia». Leticia Bonaparte no podía ver a Adela de Larra. «La odiaba a muerte», dijo Gracia. «Con lápiz de carmín escribía su nombre en los espejos del Palacio Real, vertía amenazas de toda índole y casi enloquece». Fernando Gracia dijo que los asesores del príncipe Felipe tenían que haber sabido esta historia y habérsela dado a conocer a Letizia Ortiz. «La equivocación ha sido por partida doble: no tenía que haber elegido a Larra, por las connotaciones que acabo de exponer, y no tenía que haberle regalado El doncel de don Enrique el Doliente , ya que Larra fue un magnífico articulista, pero un mal novelista». El precedente Autor de una biografía sobre la madre del Rey y otras dos sobre las infantas Elena y Cristina, recordó que existe un precedente de «príncipe enamorado de periodista». «El príncipe Carlos de Inglaterra estuvo muy enamorado de una presentadora de televisión y se la llegó a presentar durante una navidades a su madre. Pero a Isabel II no le gustó la chica y el noviazgo se frustró». También hay un precedente real en el cambio involuntario de nombre. «Victoria Eugenia de Battemberg se llamaba Victoria Eugenia Julia Eva, pero en el registro se equivocaron y escribieron Ena en vez de Eva, nombre que ella no quiso cambiar y por el que era conocida por toda la familia». Definió a Letizia Ortiz como una mujer inteligente y de fuerte carácter. «Es una persona que lucha a fondo por todo lo que se propone y esa disposición encuentra, en ocasiones, contundentes respuestas».

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