La restricción no implica a las mujeres que usen la terapia durante un corto plazo de tiempo
Sanidad limita las hormonas para la menopausia por el riesgo de cáncer
Un estudio concluye que a largo plazo este tratamiento resulta más perjudicial que beneficioso
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, decidió restringir las indicaciones de la terapia hormonal sustitutiva (THS) tras haber confirmado que su uso prolongado aumenta el riesgo de cáncer de mama. Una carta fue dirigida el pasado día 23 de enero, tanto a mujeres usuarias de esta terapia, como a los profesionales sanitarios para informarles de esta decisión. Los productos utilizados en la THS están autorizados para el alivio de los síntomas de la menopausia, incluyendo los sofocos, sequedad vaginal y sudores nocturnos. Algunos de estos productos también estaban hasta ahora autorizados más prolongados para prevenir la osteoporosis. No obstante, un reciente estudio publicado en la revista Lancet puso de manifiesto «problemas de seguridad» cuando esta terapia se utiliza de forma prolongada. El citado estudio ( Million Women Study) ha confirmado el incremento en el riesgo de cáncer de mama asociado tanto a la monoterapia de estrógenos como a la terapia hormonal combinada (estrógeno más progestágeno). Además, existe igualmente evidencia sobre el incremento del riesgo de cáncer de endometrio. Riesgos cardiovasculares En concreto, la terapia hormonal eleva el riesgo de cáncer de mama a 38 casos por cada 1.000 mujeres después de 5 años de tratamiento y a 51 casos para la terapia combinada; mientras que el riesgo de cáncer de endometrio se sitúa en 15 casos por cada 1.000 mujeres después de cinco años usando estrógenos. Por otra parte, no se dispone de datos que apoyen un efecto beneficioso de la THS sobre la enfermedad cardiovascular, habiéndose observado por el contrario un incremento del riesgo de infarto agudo de miocardio, de tromboembolismo venoso (especialmente al primer año de uso) y de infarto cerebral isquémico. Además, el riesgo absoluto de embolismo pulmonar estimado es de 2 casos adicionales para mujeres de entre 50 y 59 años que usan la terapia durante cinco años y de cuatro casos adicionales para mujeres de entre 60 y 69 años. Con todos estos datos, Sanidad estima que a pesar de la efectividad de la THS en la prevención de la osteoporosis, «el riesgo para su uso a largo plazo hace que no deba contemplarse como terapia de primera línea, por lo que se debe aplicar otro tratamiento». En cualquier caso, este departamento apunta que esta revisión «no tiene ninguna implicación para las mujeres que estén utilizando la THS para el tratamiento a corto plazo» de los síntomas de la menopausia. En este caso, «los beneficios superan los riesgos», si bien «se aconseja utilizar la dosis mínima efectiva durante el tiempo más corto posible». En este sentido, Sanidad recalca que este riesgo, depende de la duración del tratamiento y «comienza a disminuir cuando la THS se retira». Es más, a los cinco años de haber abandonado el tratamiento, el riesgo disminuye al mismo nivel del que tienen las mujeres que nunca han utilizado esta terapia.