Ha visto potenciada su cultura y su arte reflejados en el famoso monasterio de Samos, desde siempre muy ligado a su historia.
El Monasterio de San Julián de Samos es un edificio construido en distintos periodos, por lo que presenta estructuras románicas, góticas, renacentistas y barrocas.
Las estancias se encuentran organizadas alrededor de dos claustros. El más antiguo de época gótica llamado de las Nereidas por la fuente de estilo barroco
La iglesia de mediados del siglo XVIII, es de planta de cruz latina con tres naves.
En la unión de los dos brazos se levanta una cúpula gallonada con casetones sobre un tambor.
El interior contiene retablos de gran belleza realizados por Francisco de Moure y José Ferreiro.
La edificación sufrió numerosos avatares a lo largo de los siglos, ya que tras varios incendios y posteriores construcciones, el edificio actual es la suma de diversas edificaciones y estilos.
Los incendios datan de 1558 y 1951. En ambas ocasiones se rehabilitó la parte afectada.
A pesar de tantos incidentes, es considerado como uno de los más inmportantes de la Edad Media.
Fue abandonado durante la desamortización y reocupado por los benedictinos en 1880.
Sin duda, lo que más destaca de este monumental monasterio es su fachada barroca con acceso por doble escalinata.