Diario de León

Gente de aquí | Los bañezanos despiden el carnaval

Los contrastes de un entierro

La Peña de La Sardina, que sólo admite a hombres, elige a una poetisa, María Ángeles Cordero, como ganadora del concurso de coplas y cierra la fiesta con el popular reparto de escabeche

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Alberto Domingo - la bañeza
León

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Acercarse al carnaval bañezano es emborracharse de una fiesta en la que el pueblo es el protagonista, el que hace y deshace, desde los prolegómenos del jolgorio hasta su final. Ayer le tocó el turno a la Peña de la Sardina, que escenificó, un año más, la quema del ridículo pez, portado en urna de cristal por las calles de la ciudad desde un bar en las inmediaciones de El Salvador hasta la plaza Mayor. Para empezar, el cadáver no es de pez, sino de merluza fresca que pesó cuatro kilos, y la que se quemó fue una réplica de cartón, mientras alguno enterró la merluza en su estómago. La quema de la sardina, además de poner un final satírico a la fiesta, con la lectura de las coplas, es también otro acto en el que se produce el contraste carnavalero, que hace a la juerga bañezana acogedora, con cabida para todos. Así, tan chocante como la inmoralidad de don Carnal y el rigor de doña Cuaresma resulta el que una mujer gane un concurso de coplas que organiza una peña, la de La Sardina, que no admite mujeres en sus filas y eso a pesar de que no hace ascos a las plañideras que lloran al pescadito en su último viaje. María Ángeles Cordero, de 35 años, que trabaja en las oficinas de un almacén de patatas, fue la poetisa afortunada, siguiendo en el galardón a otra mujer, Esther Rubira, y rompiendo con la tradición de plumas masculinas galardonadas. Una crítica sin acidez La Cordero leyó ante la multitud, en la plaza Mayor, su Carnaval con alegría, sin criticar, repasando todos los aspectos de la vida de la ciudad -más sus carencias que otra cosa-, pero sin una crítica ácida, pasando por los baches de las calles, la piscina climatizada, las pugnas por la Alcaldía, el polígono industrial... De Cepeda de Magaz es la ganadora, pero no le falta compromiso con la ciudad de la que es vecina. El resto de las coplas se caracterizan por su variedad temática, aunque casi todas aluden al circuito de velocidad y la zona de protección especial de aves (Zepa) y no se ahorran críticas a los políticos de la ciudad, con independencia de sus siglas. La Sardina quemó anoche el final del carnaval, el último cartucho de la fiesta más bañezana, repartió el escabeche y el vino en un abrir y cerrar de ojos y anuncia la ampliación del número de sus socios, que ahora se cuentan por treinta. Algo se mueve en la peña desde que las coplas llevan firma de mujer.

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