Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Los dineros del común

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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NO SÉ SI RESULTA necesario hacer la aclaración de que «por dineros del común» debe entenderse el dinero suyo y mío y del vecino, dado que los dineros, por muy milagrosos que sean los agentes encargados de manejar presupuestos, no hacen milagros. Y concedido que tanto usted como el que suscribe, andamos muy cortos de dinerario y que tampoco estamos para prodigios, los verdaderos encargados de las cuentas de la comunidad deben andarse con mil ojos y muchísima cautela y discreción a la hora de manejar los susomentados dineros del común, que, repetimos, son nuestros dineros, los suyos, los del que suscribe y del vecino. De ahí que nos resulte sorprendente y en ciertos casos hasta escandaloso que algunos operadores manejen dichos fondos públicos como si se tratara de bienes propios heredados. El Ilustre Ayuntamiento de León anda estrecho de medios, como se puso de manifiesto, según confesión propia, o mejor dicho del señor Interventor, el cual, con una sinceridad que le honra no tuvo inconveniente en dirigirse a los vecinos para informarles de que la deuda municipal supera la de Alemania después de la guerra del catorce. Y cuando esta confesión de parte nos inclinaba a suponer que nos encontrábamos en un momento crucial y que posiblemente todos nuestros dineros al fin habían encontrado el diestro y honrado gerente, nos enteramos, esta vez por Radio Macuto, de que la Excelentísima, o sea la Casa de los Guzmanes, no le andaba a la zaga en deudas y descubiertos al Municipio, y por si esto fuera poco que la Cultural Leonesa llama a todas las puertas porque carece de fondos para sostener la industria de la patada. Y los poblados de la ínsula se dirigen a quien corresponda asegurando que si no se les echa una mano generosa, cesarán de producir botillos, vinos, quesos, pimientos y cecina de chivo. León va bien, no cabe duda, pero en lo que se refiere a la economía pública, va de culo. ¿Y a qué obedece esta situación desesperada, como los poemas de amor de Neruda? Pues a que los unos, los otros y los de más allá, gastan más de lo que ganan. Y en este tremendo trance, los Orgamismos, que para eso están, no tienen para inversiones de turismo rural, ni para hospederías para peregrinantes, ni para el deporte de base, ni para ayuda a los equipos de élite, por más que algunos no salen del pozo, ni para los resbaladizos de San Glorio o del Morredero, ni para fiestas y zalagardas de interés provincial, ni para nada. Y no citamos, por prudencia, los capítulos de Hospitales, Escuelas, guarderías para ancianos y cosas así de frívolas. Y en algún organismo castellano-leonés, que, sin duda, anda como nosotros sin un duro en la faltriquera, apela para solucionar el gravísimo problema de los abrumadores déficits de nuestros organismos a una fórmula que los técnicos estudian cuidadosamente. El cronista refiere así la genial propuesta: «Nuestro grupo, señoras y señores de la sala, insta a los cargos que cobran dos sueldos y algunos hasta tres y la jubilación que donen uno de estos emolumentos al Ayuntamiento o a la Diputación». Y se escuchó una voz del público asistente que decía: !Coña, así cualquiera!

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